Ha pasado ya un mes desde que colgué aquí la última entrada,
ese test al que respondió Ernesto, y del que tanto me habéis hablado. Hace ya
también un mes que se cerró la temporada montera. Los fines de semana han
quedado vacíos y aburridos, y al campo sólo salen los corceros buscando los
primeros objetivos de la temporada, para cuando ésta dé comienzo en el
primaveral mes de abril.
Mientras han tenido lugar pocas cosas, pero de las que hay
que hablar y destacar algunos aspectos. Por otro lado y como mencionaba, los
corzos ya andan aquí, la primavera parece que no arranca, y el invierno se
alarga con temporales de frío y nevadas, pero a Dios gracias acompañan abundantísimas
lluvias durante todas estas últimas semanas.
El campo está tremendo, apunto de reventar la primavera, en
cuanto el sol caliente y ascienda el termómetro. Todo apunta a que estos meses
van a ser excelentes para el monte, pues a estas últimas lluvias se une una
otoñada que fue realmente buena, y si las previsiones no se equivocan, durante
las semanas primaverales se sucederán también las precipitaciones lógicas y
regulares de la época.
Ahora bien, si marzo suele ser un mes que permite el paseo,
el campeo, y la observación de los primeros duendes descorreados, este año no
está siendo fácil la tarea por todo lo que comentaba antes. A estos bichejos no
les va el frío, les gusta solearse, y lo de empaparse el lomo cuando el
termómetro no pasa de los diez grados, no suele ir con ellos. Aunque bueno,
también es verdad, que luego en cada sitio tienen unos gustos.

Un servidor querría haberse escapado ya a los verdes prados
del Principado, pero las obligaciones no me lo han permitido, y hasta dentro de
unos días no pisaré el norte. Tan sólo he esbozado el estado de nuestros campos
en un pequeño paseo por los Montes de Toledo hace ya dos semanas, y por esas
fotos que los amigos mandan y cuelgan en las redes sociales… “¡Mira como está
el pantano!”, “Va arriba la siembra”, y cosas similares se han leído estos días
en pantallas de móviles y ordenadores.
Antes, a comienzos de mes, tuvo lugar lo de todos los años.
Las dichosas ferias, que este año, y por fin, ha sido la feria, en singular.
Sin embargo, que nadie se engañe, las buenas intenciones alardeadas no son
tales como cabía sospechar, y viendo el ridículo, porque no tiene otro nombre,
de la primera edición de ExpoCinegética, queda claro, que solo don Dinero,
poderoso caballero, ha sido el causante de la tan pregonada unión de eventos.
Es verdad que la situación manda, y si ha traído la lógica de una sola feria,
bienvenida sea. Pero la crisis no puede, ni debe ser excusa ni justificación.
Se entienden las situaciones, pero que se digan las verdades, no vendan humo
por Dios, que bastante tenemos con oír a los políticos todos los días. Tanto
nos quejamos de que la administración no nos escucha y no hace las cosas con
lógica, y luego el mundo cinegético es igual o incluso peor.

Aún con todo ello, la decepción tampoco ha sido tal, por lo
menos para quien escribe, pues la verdad me lo venía oliendo, pues mi fe en el
“cotarro” hace ya años que es bastante poca. Gracias eso si a los cuatro días
de sarao, la cosa ha servido de excusa para verse con buenos amigos. Aunque
también haya tocado hacer algún que otro paripé, y ver jetas que no traen buenos
recuerdos ni pensamientos positivos. Pero en fin, eso son cosas de la vida, y
estas se pasan con otras buenas. Con visitas como las de Javi y Toti, o la de
Víctor y Josele, y los ratitos echados con esos extremeños buenos como Emilio y
Víctor, o esa buena familia murciana que conocí este año en Sierra Morena.
También saludando a Pablo, Darío y Luis; Josué, José Ramón y Juan; Michel,
Juanjo, David y Esther, o las horas de pateo y algo de picoteo y refrigerio con
el primo, Jose, Nacho, Juampas y alguno que otro más. Hay que verle el lado
positivo, y ese sin duda ha sido el de los ratos echados con amigos y buena
gente.

Pasaron después los días, pensando en todo lo aquí descrito,
y a lo tonto, hemos pasado el ecuador de marzo. Atrás queda una temporada montera
que sin duda recordaré. No por los lances, que alguno ha habido, sino por lo
vivido, lo conocido y lo compartido. Será imposible olvidar la camaradería que
siempre encuentro en las batidas astures, la magnífica calidad humana que
encontré en tierras de Almería –es algo que llevo grabado a fuego-, ese pedazo
de fin de semana en Cardeña y Montoro con ese par de hermanos, y esa gente
buena, de Murcia como ellos. Además allí tuve la suerte de conocer un Grupo
como Montesa, que me deja buen regusto, y que me permitió compartir monte con
J. P., con el señor Ortega, y con Paco Mas y toda su buena gente.

Tampoco se olvida uno de los ratitos echados con Javi, Jose,
Nacho, Ernesto, Andrés, y muchos otros en nuestras monterías extremeñas con la
peña, y en esos enredos buenos que tanto me gustan. Ni tampoco puede olvidar
uno a Rubén, o a don Enrique, pues da gusto estar con ellos. Y como colofón
encima, ella… puñetera finca que me tiene embelesado: La Almoraima. Menudo
finde gaditano con Josele, Ángel, Toñete y Javi; y eso que la suerte cinegética
nos fue esquiva. Aunque eso tiene algo positivo… prometo revancha.
No os aburro más, toca seguir adelante, disfrutando de este
maldito veneno llamado caza. Sabiendo que esto es para disfrutar, evadirse y
ser feliz, bastante llevamos con el día a día. Espero estar ya en pocas
jornadas inoculado de ese mal corcero, aunque este año toca ver y no tocar, da
igual. Yo noto que la fiebre ya me sube, ojalá que no sea mucho, o bueno… sí,
qué más da.
Suerte a todos. Un fuerte abrazo
F. J. López Maraver
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