UN LUGAR EN EL MUNDO

Lo pisé por vez primera no hace ni tres años. Al comienzo de una temporada cualquiera, y motivado por alargar un día más mis siempre cortas estancias en Extremadura. Había oído hablar del lugar a quien le es propio, a aquel por entonces reciente amigo, y que hoy se cuenta entre los que uno siente como sus amistades elegidas y más sinceras.


El sitio está cercano a uno de tantos pueblos bajo la sierra, vigilado por el pico que se yergue más altivo sobre la misma, esa que desde que otro amigo de los elegidos me enseñara, me ha vuelto aún más majareta. Cae a profundos riberos y le sirven estos de frontera natural con los vecinos. Sólo se deja ver en pequeña proporción desde la carretera, y aquello que se ve de la rivera de Los Molinos desde el firme de asfalto, es sólo un aperitivo. Al otro lado de la misma se presentan mucho más galantes y opulentas dos manchas que ya suenan entre los monteros del lugar, aunque no tanto como la hacen otras que caen desde la altura serrana. Ahora eso sí, lejos están de significar tanto para uno como este pedacito del que escribo.


El primer encuentro, al principio poco me dijo, era octubre y el campo seco suele dar a mi corta mente imágenes inexactas de tesoros como aquel en el que me encontraba. Echamos el día entre amigos que de aquello se trataba, y los toros y algún venado amenizaron la vista. He vuelto después, no en muchas ocasiones, pero el roce ha hecho el cariño, y quien aquello cuida a hecho el resto.


Tanto ha llegado gustarme ese rinconcito de regatos y mariposas de jaras, que me animé a acabar la temporada allí, y eso que los últimos meses me he alejado del campo y he querido dejar la caza a un lado, para centrarme en pilares más fundamentales de la vida. ¡¡Qué divino acierto!! Volví a sentir la libertad de lo agreste, la amistad y la belleza del monte. Razones más que de peso que disculpan en cierto modo nuestra locura por la venación.


El ruido del agua en riberas a rebosar, el intenso verde que han otorgado una buena otoñada y un excelente invierno; la mencionada buena compañía… y esa libertad, esa sensación de pureza que da lo salvaje y lo auténtico, hacen que por momentos con la escopeta entre las manos me llegue a sentir allí como el mismo Covarsí.


Precisamente él,  los lobos y los libros de caza y mil historias más protagonizaron la tertulia de esa maravilla que supone comer algo en el campo. Compartiendo, cortando trozos de pan y patatera con navaja. Fue el colofón a mi último encuentro con ella. Ese rincón mimado por gente sencilla, y fundamentalmente buena, que le hacen sentirse a uno en casa, no una, sino mil veces.


Allá, bajó el vuelo de buitres y con la cercanía de los toros queda ese lugar en el mundo -que no es lo mismo que dijo la canción de “un lugar llamado mundo”-, a centenares de kilómetros se encuentra ahora y casi siempre. Queda pues lejos de uno, esa portera con un hierro bravo a un lado y ese otro de la “C” que tanto dice, y que tanta libertad, paz y buenos ratos otorga a quienes alguna vez lo disfrutan. Allí está, un pequeño rincón… de un lugar en el mundo.


F. J. López Maraver

Fotos: autor. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

SE NOS VA

Al primero que se le va es a mí, por abandonar aquí, por no conseguir que alguna buena idea se venga, y sea uno capaz de plasmarla en esa primera hoja maldita de “Word”. Sois muchos los que me habéis tirado de las orejas no sin razón. Debe ser lo que sea, pero el caso es que es algo relacionado con el ánimo, está claro, no se puede negar.


La temporada, números a un lado ha ido pasando inexorable. He echado algunos días de categoría, y he compartido todo este jaleo con quien realmente me apetece, y eso al final es lo que tengo claro que importa. Quien quiera cifras, y grandes trofeos que deje de leer ya mismo.


Y es que por unos míseros cuernos o colmillos… Se nos va. Se nos va tanto que hay quien se quita de un puesto en mitad del monteo buscando reclamar el animal que acaba de herir, que no ha sido capaz de matar limpiamente. Se nos sigue yendo todo a la mierda cuando a algo tan auténtico como fue siempre la montería le quitamos la gracia con alambres, granjas y camiones. Se nos va del todo cuando pisamos sin respeto, despreciamos la sangre y yo que sé cuantas barbaridades más.


Mientras se marcha, se apaga, y se nos va esta temporada. Unos meses que volvieron a repetir cansinos su vaivén de caravanas, sueltas, tiros, caracolas y momentos. Por en medio han faltado cochinos –ojo a lo ocurrido en Monfragüe, que parece más que una coincidencia-, nos han frito a inspecciones, sobre todo a las almas de esto, a los que le dan sentido; pues se quiera entender o no, los perros y quien los cría, cuida y manda son mucho más que nuestro todo (Aunque haya de todo, como en la viña del Señor).  Se nos va la memoria, y no somos capaces de recordar donde está el meollo de todo este tinglado, se nos va cuando se nos olvida quien caza, y quien en su catrecillo espera, creyéndose a veces con derecho a todo, sólo por haber puesto en la mesa algunos “lebros” que dicen algunos.


Se nos va queriendo saber todo, intentando controlar lo incontrolable, o creyendo saber más que nadie. Se nos va queriendo ocuparnos de que los demás piensen tal y como nosotros, o se nos va juzgando sin conocer, poniendo etiquetas cómodas. Y es que se nos va con todo aquello que no sea disfrutar, aprender, e intentar hacer las cosas cada día mejor.


Cada uno es muy libre en su hacer, siempre que cumpla con la legalidad y no perjudique a los demás, pero tampoco es menos cierto que uno sabrá que es lo que le llena cuando de ir de montería se trata. Pero vamos, de una manera u otra, y sin querer venir del cuchillo de Covarsí o del rifle del duque de Arión, deberíamos empezar a preocuparnos por los derroteros que esto toma, de alzar la voz y hacernos respetar, y todo ello sin olvidar que tenemos la casa desordenada, y con las cosas mezcladas, dejemos a las claras que es cada cosa, donde queremos estar y como queremos que se nos vea, y mientras tanto… otra temporada de monterías, se nos va. Con Dios señores.


DEDICADO A TODOS AQUELLOS QUE VIVIENDO EL MONTE CON PASIÓN, NOS HAN DEJADO EN ESTA CAMPAÑA. Sirva como humilde homenaje.

F. J. López Maraver

Fotos: Autor.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

CHIVERAS BAJAS, RECECHOS DE LUJO

Traigo aquí una propuesta sorprendente para las fechas, pues hablo de recechos en plena temporada montera; es también una oferta maravillosa porque maravilloso es el lugar donde recechar, y maravillosa es la gente que vive y se desvive por Chiveras Bajas.

En pleno Parque Natural de las Sierras de Cardeña y Montoro, en una de las zonas serranas más bellas y más unidas a la caza de nuestra geografía se encuentra esta pequeña finca cuidada con mimo por la familia Pousibet Sieler. Además la misma es guardada con profesionalidad y buen hacer por Antonio y su familia.


Entre jaras, lentiscos, chaparros y pinos pueden sorprendernos en cualquier vistazo venados y muflones, principales protagonistas de la caza que allí se desarrolla; pero también podemos encontrar jabalíes, perdices, conejos, zorros y toda clase de fauna propia del monte mediterráneo.

Para disfrutar del campo y la caza en este rincón de los montes cordobeses, contamos con una pequeña pero magnífica construcción en la que pueden pernoctar cuatro personas cómodamente. La casa en perfecta armonía con el paisaje cuenta además de con dos habitaciones, baño, salón con chimenea, cocina con barra, y una preciosa terraza cerrada y chimenea exterior cubierta.


Sobre la caza hay poco que añadir a lo que se puede ver en el enlace a un PDF explicativo. Recios venados, y multitud de muflones de gran calidad hacen las delicias de todo cazador de mayor que se precie. La caza en Chiveras Bajas no es ni mucho menos fácil, pero con tesón y destreza todo recechista volverá a casa encantado con el trofeo buscado.


Desde este humilde blog no puedo más que animarles a que se acerquen a Chiveras Bajas, el monte, la caza, el descanso, la comida y sobre todo la gente que allí encontrarán les dejaran una profunda huella, y estoy seguro que repetirán y recomendarán esta grata experiencia. Ya saben.

PDF Recechos Chiveras Bajas

F. J. López Maraver

Fotos: autor, A. L. M. y Chiveras Bajas. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS