MONTEANDO DE PENALTI

Este pasado fin de semana lo tenía libre. Pensaba dedicarlo a comenzar a preparar los exámenes. De hecho nos habían llamado para un cosa el sábado a José y a mi, y habíamos dicho que no. Había bastantes kilómetros y muchos peligros en forma de copas y juerga. Sin embargo el jueves por la tarde recibí la llamada de Nacho Hormigos para decirme que si José y yo queríamos ir a su finca el sábado por la mañana. Hasta allí hay pocos kilómetros y la verdad pasar esa mañana en el monte apetecía, pues a un servidor le tocaba trabajar por la noche en la capital. Aceptamos y el sábado a las 7:10 recogía a José en Torrejón.Estuvimos los tres juntos danzando por aquellos montes, y asistimos a la junta de carnes de la montería en “Linarejo” junto con don Pedro, padre de Nacho; y allí nos encontramos a buenos perreros de la zona como Manolo Ovejero y Antonio Díaz “Cañina”. En la junta tomamos un café e hicimos algunas fotos, pero pronto nos marchamos de vuelta a Madrid, pues a mi como digo me tocaba “tajo”.
De vuelta por la autovía recibimos la llamada de Andrés que andaba por los lugares mencionados al principio, de copas y juerga. Nos comenta que allí se le va hacer muy tarde y que si queremos ir al día siguiente a sustituirlo a “Casaliebres”. Y es que para ciertas monterías el bueno de Andrés confía en nuestro buen hacer.
En principio José acepta, aunque le dice a Andrés que en una hora y media le llama; pues yo al trabajar en unas horas, digo que no puedo ir.
Mi collera cinegética se pone a buscar acompañante infructuosamente así que al final, y a pesar del cansancio que voy a arrastrar, le digo que no se preocupe, que cómo le voy a dejar irse sólo.
Estuve trabajando y gracias a los compañeros me pude ir pronto, a las 5:00 había quedado con José en mi casa. Puntual se presentó y los dos con esperanzas y sueño nos fuimos para allá. Habíamos quedado en la portera de la finca con Tete a las 8:45, y de ahí al desayuno, donde este SEÑOR y amigo se portó una vez más, y nos dejó unas cuantas balas pues llévabamos pocas.
Éramos como una veintena de puestos, y se rumoreaba que aquello estaba bueno de marranos. Además nos dijeron que podíamos tirar también venados, cosa que en principio pensábamos que no se nos permitiría.
Nos había tocado el 2 de Golilla. Salimos para allí montados en el coche del postor y guarda de la finca. La zona era un eucaliptal de repoblación joven donde había crecido la jara y se podían encontrar también algunos viejos alcornoques. Bajo uno de estos árboles se situaba nuestro puesto, y allí preparamos bártulos y cargamos el rifle. En esta ocasión utilizaríamos el Sauer de José y comenzaría yo con los lances.
No habían pasado tres minutos y comenzamos a oír el monte, eran cochinos que se movían por encima nuestro como a quince metros entre las jaras. La tensión se apoderó de la postura y tenía el corazón revolucionado. Vislumbré dos manchas negras que pasaron rápido en un claro y me encaré, pero se me habían pasado. Aún así por detrás venían más. Casi oía más los latidos de mi corazón que el andar lento de los suídos. Los esperé en un clarete y entonces apareció una cochina grande… sin dudarlo, disparé.
Había acertado, la cochina gruñía y más guarros seguían allí, me quedé apuntando atontolinado y no cerrojeé. Finalmente mi compañero me recordó que no llevaba mi semi, y tras recargar; fallé por muy poco a un cochinete de unos cuarenta kilos.
Corrimos a rematar a la cochina. Primero acudí a cuchillo, pero aquello estaba muy vivo e incité a José a dispararla de nuevo y ya la cosa se calmó, pero aún así el animal se movía y señor “cardeno” se tiró que ni el Montero de Alpotreque a rematar con su cuchillo a la guarra.
Nuestra alegría era patente. No habían ni soltado y ya habíamos tenido un lance precioso. No pasaron cinco minutos y se produjo la citada suelta. Los de Aragoneses, excepcionales por cierto; empezaron a correr y registraban todo. Así cuando llegaban a nuestro puesto y tras un agarre muy corto, una nueva ladra encendía el monte. Pude ver pasar por debajo nuestro un jabalí enorme y detrás un par de perros que lo acosaban. José se puso en alerta y entonces apareció de frente.
Era un auténtico obús que nos entró a no más de seis metros, José aguantó y en cuanto el bicho se sesgó le mandó el primer recado. Aquella mole a pesar de pegarle, ni se inmutó. Tres pasos de José y como a veinte metros, nuevo disparo acertado y aquello que seguía su camino.
Estábamos atónitos, pero no tardó ni diez segundos en producirse una ladra a parado a escasos metros del puesto. Para allá que nos acercamos y contemplamos aquella enorme cochina a la que el perro ladraba de lejos. Al vernos llegar y con el animal tan vivo, el perro se apartó haciendo como que la cosa no iba con él. Aprovechamos el momento, y José intentó rematar de un disparo pues aquello estaba todavía muy, muy vivo.
Fue entonces cuando la cochina se acostó junto a un eucalipto y se acercó de nuevo el perro de antes y otro más, pero eran poca fuerza y no agarraban a semejante animal. José intentó entrar por detrás con el cuchillo, pero el animal se revolvió e hizo ademán de arrancarse, mientras yo buscaba el alcornoque más cercano.
Le dije a mi amigo que esperara que con la ladra de los punteros, vendrían más canes y agarrarían. Así fue. En cuanto el primer perro se arrancó a morder, y pese al viaje de la cochina; se produjo un agarre precioso que de certera puñalada, y por segunda vez en el día; don José resolvió con una maestría absoluta.
No cabíamos a en sí de gozo, eran los 11:35, llevábamos sólo cuarenta minutos en el puesto y habíamos resuelto dos lances preciosos y muy distintos.
Los perros avanzaron y los tiros se oían ya lejos. Pasamos el resto de mañana atentos y por supuesto contentos mientras observábamos atónitos los enormes bandos de palomas que por allí pasaban.
El día y la suerte para nosotros se nublaron durante dos horas, pero al regreso de las rehalas vimos más caza. Primero fue un zorro que José no quiso tirar. Al poco y escuchándose perfectamente vimos un guarro que se vaciaba a lo lejos por el Cerro Golilla, y por último un par de ciervas que no tiramos pensando que el venado podía venir detrás.A las 14:00 el Capitán pasó por el camino de debajo de la postura y preguntándonos si habíamos hecho algo, nos pidió también por favor que bajáramos la caza al carril. Esperamos el remate de los perros, y procedimos con las fotos en el campo, como a nosotros nos gustan. Arrastramos los animales y los bajamos al carril, donde enseguida nos recogieron Paco y Arquímides, compañeros de armada; y amigos de Tete y Andrés.
Con ellos nos acercamos al 1 y a la suelta donde muy cerca, los perros habían agarrado un buen navajero que tiró Arquímides y que tras un pisteo largo habían perdido. La alegría al encontrarlo allí fue inmensa, y nos echamos unas cuantas fotos. Ya en el cortijo comimos, y vimos a Tete que se marchó a la suelta a ver a los perreros y perros de Aragoneses que tan buen trabajo habían hecho.
En la junta destacaba un buen venado y la ausencia más que prolongada de nuestras cochinas. Finalmente se percataron de que las habían olvidado en el carril, y gracias al joven guarda que nos dejó la “pick-up” pudimos ir a por ellas y llevarlas a la casa. Luego, y una vez guíados los trofeos, nos despedimos del bueno de Tete y de otros compañeros de monteo. Así concluía para nosotros la montería, en un fin de semana donde mi compañero de fatigas y yo: Monteamos de penalti.
Un abrazo a todos

7 comentarios:

  1. Me alegro muchísimo por los dos. ¡Enhorabuena por esos lances! Esta es de las entradas del blog que más me han gustado. Y encima en Casaliebres, finca de la cual tengo el recuerdo más imborrable que puede tener un montero y que ahora vosotros dos me habéis hecho rememorar. Gracias por la crónica y enhorabuena Cazadores. Un abrazo

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  2. GRACIAS Quicho, de verdad. Me alegra de veras que te haya gustado. Por cierto, ¿por qué no te pasas el viernes por el Extremadura o por el Rafael y nos vemos?
    Un abrazo

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  3. Pues si que son dos lances bonitos..! de los que le gustaría a cualquiera, y mas a mí que este año no e pegado un tiro. Enhorabuena a los dos y muy bonita crónica. Saludos

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  4. Javi, soy Fede, espero que tenga joness de que salga publicado, enhorabuena por esos lances , como dicen , una entrada espectacular, bonita crónica,espero conoceros el viernes noche a muchos de vosotros, un saludo, fede.

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  5. Grande ese Fede ahí... El viernes nos veremos señor, y el sábado esperemos que la Virgen de La Cabeza y la de Guadalupe nos den mucha suerte. Un abrazo

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  6. JAVI, SOY JAIME ARAGONESES, MUCHISIMAS GRACIAS
    POR COMENTAR EL TRABAJO DE NUESTROS PERROS, ESTA SATISFACCIÓN ES EL MEJOR PAGO QUE UN DUEÑO DE RECOVA PUEDE TENER EN ESTOS TIEMPOS EL VER QUE HAY GENTE QUE APRECIA QUE ESTAMOS INTENTANDO HACER LAS COSAS BIEN Y QUE LOS AÑOS DE SELECCIÓN DAN SU FRUTO Y TODOS LOS PUEDEN DISFRUTAR.GRACIAS DE VERDAD.SI PASAIS POR MERIDA ME LLAMAIS 605-959167 Y jaimecoexma@hotmail.com

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  7. Gracias a ti Jaime, por tener una rehala como la que tienes después de todo lo que te ha costado, gracias porque somos después los monteros los que disfrutamos de ella.
    Un saludo señor

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