DE CAPEA POR MONFRAGÜE

Me lo dijo Nacho hace ya meses: “Tienes que venir a la capea que hacemos todos los años”, y la verdad la idea era muy seductora, pues desde que era niño y acudí a alguna capea o tentadero en compañía de mi padre, no había vuelto a ir a un acto campero como este.El sábado, bastante cansado de una semana de mucho trabajo, me puse rumbo a Monfragüe junto a José y María, que también habían sido invitados por la familia de Nacho a este evento que tanto prometía. Llegamos a la finca, una preciosa umbría que ahora en estas fechas se encuentra en todo su esplendor; justo después de comer, y la verdad el cielo amenazaba agua. Allí nos encontramos además de con Nacho y su padre Pedro, anfitriones del evento; con familiares de ellos y buenos amigos. Entre mis conocidos, el incomparable e inimitable Toñete, genio y figura donde los haya; el bueno de Juampas y su chica Carlota, Emilio, Pablo Herrera, los Soto, mi gran amigo don Álvarito Martínez, Yago, y alguna cara conocida como la de Pablo Cervera o Juan Eloy. Allí también gente encargada de preparar todo y que día tras día cuidan este pedacito de sierra con esmero y cariño, entre ellos Felipe, Luciano y otros como Carmina, a la que Toñete “robó” el lápiz de ojos para comenzar a hacer de las suyas… ¡menudas patillas nos pintó a unos cuantos!
Al poco de llegar y saludar, y tras alguna que otra cerveza nos dirigimos al “coso” donde una res brava de una vecina finca, sería la encargada de ser protagonista.
Al entrar en plaza, lo primero que sorprendió fue la preparación de la misma, todo recién pintado, los burladeros restaurados y en perfecto estado, lugares como el remolque de un tractor preparado para que público e invitados pudieran verlo todo. La verdad un 10 de organización, porque no quiero ni contar además como nos pusimos de comer al finalizar la capea…
Esta comenzó con la entrada de Nacho a caballo, galopando a lomos de una animal enjaezado con los colores de la enseña nacional, y tras ello… los “toreros” y la vaca.Pudimos ver de todo, detalles magníficos y otros algo más cómicos. Hubo algún capotazo bueno al comienzo, y destacó también al principio el arrojo de Emilio y Juampas, aunque este último pasara sus problemas… José estuvo siempre al quite, y Nacho y Alfonso dejaron los detalles más destacados entre los amigos más conocidos. La verdad me sorprendió gratamente la quietud de de Alfonso Soto. Otros, entre ellos un servidor con más miedo que un recién llegado a prisión, hicimos lo que pudimos; y se pudo ver un poco de todo. Cetrándonos en uno mismo, sólo el hecho de salir y ponerme delante creo que fue un logro… muy aplaudido por cierto.
También los hubo que sólo miraron de lejos, siendo los más cobardes: Pablo Herrera, Fran Soto, Yago y Pablo Cervera.
Al final la cosa finalizó antes de lo previsto, pues las nubes cumplieron su amenaza y descargaron sobre estas tierras extremeñas, pero la barbacoa y el “copeo” posterior, con el que fuimos agasajados los invitados; para nada desmerecieron al ambiente reinante.Desde aquí dar las GRACIAS a la familia Hormigos y a todos aquellos que cojuntamente con ellos hicieron posible esta jornada.
Un saludo

1 comentario:

  1. ¡Cómo te lo pasas tocayo! Creo que no tan en el fondo también tienes algo de torero.
    Un abrazo.

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