BERRIDOS Y NERVIOS

Ya han caído algunas tormentas, hace pocos días no hemos superado los “veintipocos” grados, y encima el airecillo comienza a refrescar el ambiente.
En las sierras, con sus montes abruptos y sus cercanos riberos y dehesas, por fin y como todos los años, se oye, sí; ese sonido que encoge el alma y que estremece. Es la berrea protagonista siempre del noveno mes del año en lo que a campo y caza se refiere.
Junto a los berridos de los venados, llegan en este mes los nervios a flor de piel de los monteros, estamos en la previa, y en el primer mes; nuestros vecinos más norteños. Allí ya es época de batidas, y en el centro y sur peninsular los nervios se acrecientan al ver que los del norte ya disfrutan, y comprobar lo poco queda para el comienzo de la temporada en estas otras zonas de España.
Así pasa el mes de septiembre, entre berridos y nervios. Pues bien, el tema de los sonidos guturales de los venados y el celo de la especie, viene extraño. Mientras en Sierra de San Pedro, la berrea ha vivido ya momentos álgidos, sobre todo en las fincas cercadas, en otras zonas de Extremadura como Monfragüe es ahora cuando comienza el celo del cervuno y se oyen a los primeros venados. Lo lógico suele ser que la berrea concentre sus días fuertes en torno al 15 y 20 del mes, como así parece que será en la mayoría de lugares y sobre todo anunciando las lluvias que anuncian para entonces, pero vamos, ya les digo, mi querida Sierra del centro extremeño me tiene descolocado… Ya veremos en que queda la cosa.
El tema nervios es otro cantar, y salvo la diferencia del porqué, en norte y sur; la cosa va un poco más pareja. Vamos, que en estas fechas a los cazadores no hay quien nos aguante, andamos como locos o bien con la berrea, viendo lo que esconde el monte para la apertura o cazando ese “pavo”, o repasando manchas, con sus armadas, sus cebaderos…
Y es que ya está aquí, ya se acerca, la reunión con los amigos se va a producir en cuatro semanas, y por fin pisaremos el campo con el rifle al hombro. El año promete, y es que vino cargado de aguas. Parece que el cochino crió bien, venados y gamos han mejorado sus cuernas, y los muflones han pegado un arreón en sus “roscas”.
Ya saben, no queda nada para ir camino del puesto, cerrar las puertas y el maletero bien flojito; salir andando detrás del postor, ir deseando suerte a los compañeros que se quedan en los primeros puestos; llegar a nuestra postura, desenfundar el arma, cargar, colocar todo, marcarse con los vecinos y discernir y estudiar la puerta… Ahora sí, menuda cara de felicidad tonta se le pone a uno; yo ya me estoy viendo.
¡SUERTE!

3 comentarios:

  1. Estamos deseando que llegue ya el primer día.
    Te deseo mucha suerte.
    Saludos

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  2. Igualmente Eduardo, MUCHAS GRACIAS y mejórate.
    Un saludo

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  3. Pues ya casi estamos liados. Si a nuestros cérvidos estos cambios de luzny temperatura les produce ese espectacular despertar amoroso, para muchos de nosotros cazadores, son esos sonidos del monte los que nos hacen despertar nuestra atávica pasión. La berrea a todos nos despierta algo en nuestro interior.
    Mucha suerte a todos.
    Rafael Ruiz RISQUILLO

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