LA MOHEDA: ¡QUÉ ESPECTÁCULO!

Como ya decía en anteriores entradas de este blog, es bueno dejar las cosas reposar un tiempo, y recordarlas después para escribir con cierta perspectiva. Y es que el pasado sábado, 23 de enero; tuve la suerte de asistir a una de las mejores monterías de las que he estado en mi vida. La primera conclusión que saco es que las grandes monterías no son para mi, normalmente en estas, no me sonríe la suerte; aunque como es lógico quedo con un buen sabor de boca, por el éxito y por el disfrute de los otros puestos, siendo esto último en esta ocasión mayor, pues en muchas de las posturas afortunadas, se encontraban buenos amigos.
La mancha en concreto, era la estrella del calendario de mi amigo Enrique. Situada en Serrejón, en la zona de influencia del parque de Monfragüe; se compone por un gran morro, con solana y umbría, un valle que hace de traviesa natural y tras el una segunda morra de tupida umbría. Más abajo una gran dehesa de la que sólo se monteó la parte más cercana a la sierra. En total poco menos de 200 Has para 36 puertas, donde la caza por desgracia no estuvo muy repartida. Y es que los grandes triunfadores fueron: El sopié, sobre todo en su parte oeste; el cierre de La Herguijuela y la traviesa central.
Ya entrando a la finca se veían grandes pelotas de cervuno, unas vaciándose a los llanos y otras buscando refugio hacia el monte.
El día era nublado y fresco, con una continua brisa, que hacía que muchos puestos airearan, pero aún así era un gran día para montear. Antes de la suelta se producían las primeras detonaciones, y es que las reses, como dije antes ya andaban moviéndose.
Sobre las doce se produjo la suelta, y fue entonces cuando comenzó el espectáculo. Se oían disparos por toda la mancha, habiendo ocasiones en que se simultaneaban tiros, tanto en la dehesa como en la sierra.
La suerte por entonces, nos fue contraria a mis acompañantes y a mí. Y es que al llegar el primer puntero hasta nuestra postura, nos sacó un venado pequeño que José no acertó a revolcar. La verdad es que el lance fue muy rápido, y el poco porte del animal no convencía para tirarlo nada más verlo.Mientras las rehalas ya habían avanzado un buen trecho, y venados y cochinos iban entrado chorreados a los puestos. Por momentos aquello era algo parecido a un ojeo de caza menuda, y a don José y a mi nos recordaba a otras grandes monterías en las que hemos tenido la suerte de estar.
Justo a mitad de montería, llegó el pequeño susto de la mañana. Raúl, uno de los postores se cayó por unas peñas y quedo bastante maltrecho de su rodilla derecha. Gracias a Dios, Juan, cuñado de Enrique y habitual de sus monterías; se encontraba cerca y pudo acercarse a ver como se encontraba y pudo administrarle un par de analgésicos de los que siempre lleva en el botiquín de su coche. Al final, y por lo que he sabido, la cosa ha quedado en una gran inflamación y un buen golpe.
Tras el susto, el ojeo… digo, la montería proseguía por su buen camino. Las detonaciones no cesaban, y aquello ya hacía presagiar un excelente resultado. Al llegar los perros al final de la mano, la cosa por fin se calmó un poco, y parecía que ya poco bicho quedaba en la mancha.
Una rehala pasó por nuestro puesto y charlamos con los dos señores que la llevaban. Estaban impresionados, nos hablaban de puestos de muchos cochinos, otros mixtos de venao y cochino, y muchos con más de una caja de balas gastada.
Justo antes de comenzar a recoger, comenzó una nueva racha de disparos; y es que los animales más listos no habían salido hasta entonces. Finalmente a las 15:00 procedimos a recoger. Nuestra armada de Las Llanas había sido la más floja, y eso se notaba en la cara de alguno.
Al llegar a los coches contemplamos la vuelta de rehalas y rehaleros, y pudimos charlar un rato con amigos como Ernesto, que había abatido un navajero bonito, o también con Borja, que había entrado con los perros para grabar unas imágenes a emitir en el programa que presenta en Canal Extremadura: Coto Abierto.
En la casa, nos esperaba una rica comida, y nuestro buen amigo Sergio cortando un excelente jamón. Fotos, coca-colas, charlas, y paulatinamente se iba fomando el tapete final. Aquello había sido sin duda una gran montería: 31 venados, 49 cochinos, y 19 orejonas. Destacaban catorce navajeros buenos, y un par de venados. Si bien es verdad que el resto de cervuno presentaba unos trofeos no excesivamente grandes, fruto del año tan seco que ya, a Dios gracias; ha pasado. Desde aquí dar la enhorabuena a Enrique, que en este caso ha de ser doble ya que el domingo, consiguió otro gran resultado en “Alpotrequillo”, al abatirse: 4 venados y 40 cochinos. Agradecer también la compañía de todos los amigos con los que disfrute de esta jornada, un abrazo para ellos y para todos los que habéis leído esta entrada.
Un saludo
Fotos 2 y 6: E.Q.
Fotos 3 y 5: Web CG

COMENZANDO EL 2010

Atravesado ya el ecuador de este primer mes del año, me dispongo una vez más a contaros salidas al campo; en este caso, en estos primeros días de 2010. Son por ahora dos las ocasiones en las que he salido a cazar estas últimas semanas, si bien; además de éstas mis cacerías, os comentaré algo sobre el 10 de enero y esa gran nevada que tanto afectó a muchas salidas cinegéticas, entre ellas a la montería de “El Machal”, donde acudieron varios amigos de la mano del también amigo, Óscar Díaz con su organización: Monteros de Mérida.
Comenzaré por orden cronológico, pues empecé con la actividad cinegética el segundo día del año. Como es habitual en mi familia en los últimos años los primeros días de enero, los pasamos en mi querida Asturias. En esta ocasión y ya que me encontraba allí, me decidí a salir de batida con la cuadrilla de mi amigo Víctor Carabia.
Estuvimos batiendo a lo largo de todo el día un lote al oeste del coto, y tras tres “echadas” no obtuvimos más resultado que el levante de un pequeño “gochu” en la última de ellas, y que tras ser disparado por uno de los veteranos de la cuadrilla, por desgracia; no vimos más.
Aún así el día fue una auténtica maravilla. Mi cuñado Juanjo, que me acompañó en esta ocasión; conoció esta modalidad de caza donde impera la camaradería entre monteros y cazadores de puesto. Por otro lado disfrutamos del campo asturiano, con sus bosques y sus prados, unos lugares de ensueño donde “gochus”, corzos y venados, encuentran su hábitat.
Como siempre fue una auténtica maravilla estar con los amigos de allí y poder salir al monte con ellos, y es que además ya estuvimos dándoles alguna vuelta a nuestros amigos los duendes. En primavera nos encontraremos con ellos.
Justo una semana después me desplacé junto con mi tío, a Aliseda. Allí nos citamos por cuarta vez esta temporada todos los Temerones. En esta ocasión montearíamos la segunda de las manchas de “Valdesauce”, cazando la Sierra de Las Perdices y la Loma de La Herrería. El viernes por la noche, realizamos el sorteo y tuvimos cena, tras la cual continúo el vuelo de los “rabilargos” (como dicen mis amigos del sur), que ya había comenzado por la tarde cuando fueron llegando los primeros “temerarios” al lugar de reunión.
El día siguiente amaneció despejado y frío, con un vientecillo que helaba los huesos.
La suerte me había deparado el 2 de la Frontera de “Peñaquemada”, un cierre en la cuerda, donde me acompañarón, Toñete y Nacho en el 5, y Luis Cordero y su amigo José, en el 3. La cosa la verdad estuvo más floja de lo que se esperaba en esta preciosa mancha, y sólo un buen número de ciervas dieron la cara. Particularmente pude abatir una, que fue lo único que me entró en toda la mañana, si bien por allí cerca merodearon los cochinos, y de hecho Cacho tiró uno pequeño en el 1, y Luis Cordero se dejó pasar otro. De nuevo y como en octubre, disfrutamos de una comida y sobremesa en el cortijo de la finca, donde me enteré de que el bueno de José (cardeno) había abatido una cochina y una cierva, Jim un venado o de que a Javi Carrasco se le coló un guarro y que Jesús (navacerrada) falló otro, pero Farfalla había matado un buen navajero. Tuvimos la suerte de hacer novio a otro Jesús, un joven apasionado de la menor, que en esta ocasión abatió un par de orejonas. Si el noviazgo fue una de las alegrías del día el trabajo de las rehalas fue el punto más negro de la jornada junto con lo flojo de la mancha. Y es que salvo honrosas excepciones, que también las hubo; fue lamentable ver como había perreros que se aliviaban toda la mañana por los carriles o que evitaban lo más duro del monte. Me sabe mal hablar así de los perros, ya que además parece la típica excusa (y es que hoy por desgracia se descarga en las rehalas sin ton ni son). Pero es que amigos, cuando se está mal, se está mal, y la Peña Temerón ha tomado buena nota, para que en futuras citas no vuelva a ocurrir lo mismo.
Ya al día siguiente, unos cuantos Temerones y amigos se desplazaron hasta la Sierra de El Machal, donde vivieron uno de esos días de caza que nunca se olvidan. La nevada fue de órdago y los problemas no tardaron en llegar; algo que fue una pena pues el manchón estaba a reventar y hubo cantidad de lances y tiros. El bueno de Antonio Falero permaneció perdido unas horas en el monte y gracias al arrojo de Andrés, Óscar y alguno más pudo finalmente pasar la noche en un lugar más cómodo que el monte nevado.
Tanto lo ocurrido el sábado, donde a pesar del resultado reinó un ambiente magnífico como lo más serio ocurrido el domingo, vienen a demostrar la calidad humana que atesora el grupo de personas que componen la Peña de Monteros de Temerón, ya sea como socios o asociados.
Si Dios quiere, en unas pocas semanas, más…
Un abrazo a todos.

P.D. Se me olvidaba felicitar a mis amigos saltilleros por los magníficos resultados de "Rehana", se lo merecían más que nadie. ENHORABUENA

Fotos 3 y 7: J. Valero
Foto 5: M. C. J.
Foto 6: Luis Á-S. V.