SI NO ES POR NO ESCRIBIR, PERO SI HAY QUE HACERLO SE HACE

Aquí tenéis la que es la primera entrada que mi primo Ángel escribe en este blog, no añado más:

Nueve y treinta y siete de la mañana, llegamos a casa, Javi, “Mi primo Javi”; pregunta por la tapa del mirón y yo como de costumbre no tengo ni idea de donde la he dejado. Hago memoria y finalmente recuerdo que está en el bolsillo de mi forro polar. Comienzo a impacientarme, “Javierito” se tira media hora en el coche recogiendo sus cachivaches par ver corzos y a mí que la cama me está diciendo -Ángel ven a mí, ven a mí- me parece un tiempo eterno. Lo peor es la frase que se le ocurre formular a continuación:
-Espera que te enseñe las cuatro fotos que he hecho para el blog.
Si, si, ese blog con el que a todos nos taladra nuestro mail, cada quince días con la frase: “Queridos familiares, amigos y demás allegados os presento una nueva entrada de mi blog, donde podéis disfrutar de mis andanzas cinegéticas por las sierras extremeñas y los prados astures y algo de toros etc., etc.”
En ese momento no se si mandarle a la mierda o callarme, pero esto no es lo peor; lo peor viene cuando formula las siguientes palabras:
–Haber cuando te dignas a escribir una entrada en el blog.
Entonces en ese mismo instante pienso, lo mato. Gracias a Dios se da cuenta y él solito me dice:
–Si no es por no dignarte, pero sé que sólo de pensarlo te da pereza
¡¡¡Uff¡¡¡ menos mal ya me veía abocado a tener que crear una porción de “Las jaras y les cotolles”.
Por fin me bajo del coche, abro la puerta de casa, subo a mi habitación, me pongo el pijama; me meto bajo las sabanas y comienzo a pensar.
Esta mañana me ha despertado a las seis y cincuenta, con su llamada perdida de rigor; ha llegado a la puerta de mi casa diez minutos antes de lo acordado –como hace siempre-, nos hemos montado en el coche y me suelta:
-Conduce tú.
Pienso: “Me cago en el loco de mi primo y en todos los bichos de este concejo asturiano, lo que me apetece a mi conducir ahora el mamotreto este de coche”, pero rápidamente le digo que vale.
Frente al bar de Pacho, lugar preferido de Javi para darle un homenaje a su estilizada figura, me dice:
-Vamos a donde mataste el corzo el año pasado que quiero ver el corzo del que nos habló ayer Victor.
En ese momento presiento que en cinco minutos estaré andando sobre un barrizal con un frío considerable, y que lo de los corzos será cosa de imaginárselos.
Llegamos a la vía del tren, dejamos el coche, y muy despacio, con trípode, mirón, prismáticos y no sé cuantos aparatitos más nos ponemos a caminar. Tengo la sensación de que nuestras pisadas se oyen a cien kilómetros a la redonda, pero debe de ser que no; en ese momento levantamos la vista y frente a nosotros, en los prados que tenemos delante, aparecen como setas. Sí, sí, ahí están los corzos. Estudiamos la estrategia y decidimos acercarnos un poco, siempre tapados por unos zarzales. Instalamos el mirón y “Los perritos con cuernos”-como los llama mi madre- nos dan la oportunidad de que los observemos más de diez minutos.
Nuestras caras han cambiado, esos ojos medio cerrados y esa expresión de sueño desaparecen para dar paso a unas sonrisas que se esbozan en nuestros rostros. Levantamos el tinglado y, otra vez muy despacio, abandonamos el lugar.
Comenzamos una nueva ruta en busca de los “capreolus” y volvemos a dar con ellos. Nueva observación, valoramos los trofeos y así repetimos varias veces, hasta que se hace tarde y consideramos que los ungulados ya han abandonado sus lugares de recreo para marcharse a sestear, nosotros decidimos hacer lo mismo.
Mis pensamientos van más allá: Mi querido primo Javi, hoy ha vuelto a lograr hacerme feliz, ha conseguido que me olvidara de todo y soñara como un niño imaginando nuestro próximo rececho; ha vuelto a conseguir que nuestra amistad sea cada vez más fuerte, ha vuelto a demostrar, en estos momentos en los que siento que mi vida atraviesa caminos enfangados; que él es: MI PRIMO JAVI, sangre de mi sangre, y propietario de un importante hueco de mi corazón. Por eso hoy es el día, si, el día en el que ahora que son las dos y media de la mañana, hago un esfuerzo y le presento mi primera entrada en su blog. Muchas gracias por estar ahí y hacerme feliz en momentos, que aunque no lo creas están siendo difíciles para mí. Te quiere, tu primo Angelito.
Nota: Todas las fotos de esta entrada han sido realizadas por Ángel López Maraver y un servidor.

SE ACABÓ LO QUE SE DABA

En primer lugar permítanme disculparme todos aquellos que seguís habitualmente el blog, pues llevo casi un mes sin aparecer por aquí, y es que cuando uno no está para escribir no lo está. De hecho no sé si todavía lo estoy, no tengo vena escritora ahora mismo, las musas me han abandonado, y porque me apetece escribir, porque no quiero dejar esto abandonado y porque hay cosas que contar, ahí voy. Pero por favor perdónenme si en esta ocasión les aburro más de lo que lo hago habitualmente… Hoy estrenamos el mes de marzo, la temporada general de caza, tal y como reza el título de esta entrada ha concluido y por delante vienen unos meses muy variopintos, pero como diría el londinense amigo Jack: Vayamos por partes.
Personalmente rematé temporada en un fin de semana acompañado de mi hermana y de mi cuñado Juanjo, rodeado de amigos, y cazando en “Las Mengachas” y en “Las Arcas”. En lo estrictamente cinegético he de destacar el tremendo macareno que abatió el bueno de Juanjo, tenía ilusión de tirar un guarro y a la primera ha conseguido lo que muchos anhelan durante años. Un cochino viejo y resabiado en un lance bien curioso y un lugar precioso. Y como el alumno suele mojar la oreja al profesor, quien suscribe; minutos después al lance del cochino, se entretuvo en hacer el imbécil con una cochina a la que fue incapaz de jugarle un lance como Covarsí hubiera mandado. En fin… no me lamento, bastante bueno fue lo del viejo macareno de mi cuñado, y la compañía de Nacho y Emilio y sus respectivos padres, y la de Álvaro y Juampas; como para andar con lamentos.
Al día siguiente unos cuantos temerones nos juntamos para cazar en las sierras de La Serena, un lugar de una belleza increíble, con unas manchas duras y realmente preciosas. Hubo como siempre la respectiva previa, aunque en esta ocasión la cosa se alargó muy poco.
Cazamos “Las Arcas” con pocos puestos, en un día de esos cambiante en donde nos cayeron dos buenas mantas de agua y hasta granizo, y donde también llegó a lucir el sol en todo su esplendor. En lo que cochinos y venados se refiere haberlos los había, pero entre que la caza se percató rápido de lo que allí se cocía, el tiempo caprichoso y tiraderos bastante complicados en muchos casos, la cosa sólo salió de “Bien”, ó un 6 de esos de los que te ponían en el cole.
Así terminó la temporada 2009-2010, el año en que nació el proyecto de la Peña de Monteros de Temerón, un sueño que habrá de consolidarse a partir de la temporada venidera, y que estoy seguro de que así lo hará; ya dije en anteriores ocasiones que por nosotros no quedará.
Y ahora en estos meses que vienen, ya saben: llegan esos corzos que tanto me enloquecen, la Fiesta Nacional; esa que me hace sentir cosas únicas, y que defenderé a capa y espada, le pese a quien le pese, porque no nos quitarán lo que es nuestro.
Por otro lado y sin ser quizás tan apasionante, pero si muy divertido; echaremos unos platos, veremos manchas, intentaremos ir de descaste a los conejos y pasaremos el verano lo mejor que podamos, ya nos recordarán los venados con sus lamentos cuando se acaba éste.
Por aquí estaremos.
Un abrazo a todos