“CORCITIS”

Sucede por estas fechas, justo a mediados y sobre todo a finales del mes de marzo, que muchos aficionados a la mayor sufren unas fuertes fiebres, si bien en este caso corceras.
Todo viene dado tras el final de la temporada general, y pasadas las famosas ferias de caza de Madrid. Uno se da cuenta de que ya no sale los fines de semana, el frío ya no es tanto, aparecen los chaparrones y tras ellos un sol rápido y que calienta; el campo está que revienta de verde, y sí; se inocula entonces un importante virus, de los más fuertes que se desarrollan entre los cofrades de San Huberto, y que tiene como resultado una “corcitis aguda”.
Poco remedio tiene ésta, sólo el campo y la visión de los duendes del bosque consiguen rebajar las fuertes fiebres. El problema está en que a medida que se acerca el día de la apertura de nuestro amigo el corzo, causante de nuestros males; esta fiebre tiende a subir más, y el salir al campo tras la visión del capreolus se convierte entonces en contraproducente.Algunos afortunados, socios y arrendatarios de cotos, o aquellos que compraron un permiso o precinto podrán calmar sus males, abierta la caza en el mes de abril. Pero sufrirán despertares repentinos de madrugada, antes de que suene el despertador y todavía de noche. Verán a los corzos más grandes de lo que son, soñarán con ellos y en el campo sufrirán la famosa visión corcera: “Está… ¡¡Ya no está!!”. Dormirán a deshoras durante los días del fin de semana, o lo que es peor en aquellos que cogieron libres del trabajo y las obligaciones.
Otros aún así llevarán peor camino que ellos, sólo les quedará la contemplación de estos gráciles animales que producen estas altas fiebres en quien se aficiona a su búsqueda y caza. Pasarán meses observándolos, acompañando a familiares, amigos y conocidos; pero sus ansias monteras, harán que ya no les quede nada para apuntar su rifle hacia los corzos. Los excesos se pagan, y la “corcitis” se sufre aún más.
Por otro lado, desde ya mismo y sobre todo durante los primeros meses de caza, el campo y sobre todo muchos cazadores y propietarios de ley, sufrirán una enfermedad mucho peor que la “corcitis”, y que viene derivada de ésta: el furtivismo. Un cáncer que se ha de extirpar de raíz, sin contemplaciones. Y es que no es para nada justo, ni de ley, que mientras unos gastan lo que sus esfuerzos les ha costado, y otros aguantan estoicamente con observaciones y fotos; unos cuantos listos se dediquen a robar lo que no es suyo.
Es lo que tienen los corzos, producen una locura desmedida. Algo que es fundamental saber controlar, y calmar; pero sobre todo que hay que saber DISFRUTAR. Deseo así que todos ustedes tengan una magnífica temporada corcera. Pásenlo bien.
Un abrazo

4 comentarios:

  1. Bendita fiebre,la mía es de 40.
    Bonitas fotos Javier.
    Un abrazo.
    Enredo´s Malindra

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  2. Buenísima entrada, o, como diría el Doctor Cetrero, magnífico diagnóstico de la enfermedad corcera.

    Un saludo.

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  3. Javi buena entrada y fotos A mi los grados de la fiebre me están subiendo muchísimo, largo va a resultar hasta el viernes, siempre y cuando nos del antes los precintos. Sigue así, un abrazo, MIguel.

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  4. Ni se os ocurra quedar con los demás para ver qué coche lleváis, reservar habitaciones, etc... Yo lo hice ayer y he empeorado una barbaridad.
    El colmo ha sido leer esta entrada. Esta vez no debemos felicitar a quien nos envenena.
    ¡A mejorarse!

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