Todo viene dado tras el final de la temporada general, y pasadas las famosas ferias de caza de
Poco remedio tiene ésta, sólo el campo y la visión de los duendes del bosque consiguen rebajar las fuertes fiebres. El problema está en que a medida que se acerca el día de la apertura de nuestro amigo el corzo, causante de nuestros males; esta fiebre tiende a subir más, y el salir al campo tras la visión del capreolus se convierte entonces en contraproducente.
Otros aún así llevarán peor camino que ellos, sólo les quedará la contemplación de estos gráciles animales que producen estas altas fiebres en quien se aficiona a su búsqueda y caza. Pasarán meses observándolos, acompañando a familiares, amigos y conocidos; pero sus ansias monteras, harán que ya no les quede nada para apuntar su rifle hacia los corzos. Los excesos se pagan, y la “corcitis” se sufre aún más.
Por otro lado, desde ya mismo y sobre todo durante los primeros meses de caza, el campo y sobre todo muchos cazadores y propietarios de ley, sufrirán una enfermedad mucho peor que la “corcitis”, y que viene derivada de ésta: el furtivismo. Un cáncer que se ha de extirpar de raíz, sin contemplaciones. Y es que no es para nada justo, ni de ley, que mientras unos gastan lo que sus esfuerzos les ha costado, y otros aguantan estoicamente con observaciones y fotos; unos cuantos listos se dediquen a robar lo que no es suyo.
Es lo que tienen los corzos, producen una locura desmedida. Algo que es fundamental saber controlar, y calmar; pero sobre todo que hay que saber DISFRUTAR. Deseo así que todos ustedes tengan una magnífica temporada corcera. Pásenlo bien.
Un abrazo
Un abrazo
Bendita fiebre,la mía es de 40.
ResponderSuprimirBonitas fotos Javier.
Un abrazo.
Enredo´s Malindra
Buenísima entrada, o, como diría el Doctor Cetrero, magnífico diagnóstico de la enfermedad corcera.
ResponderSuprimirUn saludo.
Javi buena entrada y fotos A mi los grados de la fiebre me están subiendo muchísimo, largo va a resultar hasta el viernes, siempre y cuando nos del antes los precintos. Sigue así, un abrazo, MIguel.
ResponderSuprimirNi se os ocurra quedar con los demás para ver qué coche lleváis, reservar habitaciones, etc... Yo lo hice ayer y he empeorado una barbaridad.
ResponderSuprimirEl colmo ha sido leer esta entrada. Esta vez no debemos felicitar a quien nos envenena.
¡A mejorarse!