queridos amigos, soy y seguiré siendo un pertinente y pertinaz amante de las monterías de reses, pero he de confesar, lo reconozco, el rey de la montería… es el COCHINO, marrano, guarro, jabalín, gochu, o como quieran llamarlo.
Sé que algunos me van a tildar de oportunista, pues muchos saben de lo que he disfrutado de los marranos en lo que va de este ya casi concluso último mes del año. Saben de mi extraño lance con un marrano cordobés, de mi puesto de auténtica tensión en un buen cortado de Ciudad Real, y del puestazo del que disfruté, hace hoy justo una semana; en Mediacacha con la compañía de mi natural collera montera. Pero ahora bien, la idea de acercarme más a la montería cochinera es algo que siempre he tenido ahí, el reconocer el magnífico “chute” que proporciona un lance jabalinero, nunca lo he negado, pero la verdad necesitaba esta tensión acumulada. Tres puestos seguidos con el corazón en la boca, éxito y fracaso con los guarros… Y he claudicado, no puedo negar la emoción que provoca el cochino.
sierra. Habló de monterías donde se hacen las cosas bien, pensando cada detalle, donde todo aflora con naturalidad, y donde quienes realmente importan son los perros -buenos perros siempre-, quienes con ellos baten monte, y una propiedad y una organización preocupadas por el buen hacer. Me da igual como se llamen estos últimos, pero si importante es saber donde cazar, cada vez veo más la importancia de con quien cazar.
Del mismo modo reconozco el sabor de un buen gancho, organizado con cariño, estando encima de todo, y juntándose un buen puñado de amigos, con el sueño de robarle a la sierra ese macareno con el que soñamos desde nuestra primera montería.
Todo lo demás, para quien lo quiera. Guerras, cercones, y demás líos, pues eso pa’ quien los quiera, o cayendo por accidente, pero no más. Creo que he de evitarlos, mis convicciones en lo que respecta a la montería, que poco a poco se van asentando, así me lo dicen desde el fondo de mi conciencia.
No sé que opinarán ustedes, casi todos reconocidos entusiastas del cochino. Discúlpenme por esta disquisición interna que me he permitido contarles, y no me malinterprete nadie, pues sigo siendo un enamorado de los venados. Sólo pretendo con esto reconocer algo que quizás antes negaba, no sé bien porqué; seguramente no era capaz de verlo, y el atracón cochinero de diciembre ha sido lo que en periodismo de investigación se llamaría dato disparador…
Bueno, ni yo mismo me entiendo… No les aburro más, y hablando del rey de la algarabía, de la alegría de una montería, y de la fuerza montuna; aprovecho y les deseo que todos pasen una magnífica Nochebuena rodeado de los suyos, una feliz Navidad, y que el 2012 que nos llega sea un gran año para todos ustedes. Que Dios les proteja, y que sean muy felices.
Un fortísimo abrazo.
Un fortísimo abrazo.
F. J. López Maraver
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Muy Bueno Javi. Cada vez escribes con mas clase montera. Aqui en este articulo hasta huelo los cochinos. Asi que a darles caña. Un abrazo El Tito
ResponderSuprimirDi que si Javier: Vivan los cochinos o marranos¡
ResponderSuprimirTotalmente de acuerdo contigo, como me ponen esos bichos. Feliz Navidad Javier, fue un placer conocerte e Chiveras.
ResponderSuprimirEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderSuprimirSe ha eliminado el segundo comentario de EDUARDO B. por estar repetido.
ResponderSuprimirPor otro lado se ruega encarecidamente firmar los mensajes escritos bajo perfil de anónimo, de lo contrario serán eliminados.
Y no me marcho sin decir:
Eduardo el placer fue mío, ójala coincidamos en más ocasiones y podamos charlar largo y tendido. Y por supuesto GRACIAS a todos por vuestras palabras, gusta ver que no termino de aburriros con mis parrafadas.
Un abrazo fuerte a todos