DEL AMARILLO AL VERDE, EN POCO MÁS DE UN MES

¡Qué manera más absurda de titular dirán algunos!, y la verdad, es frase sencilla, resume un hecho corriente de nuestras queridas sierras y montes, pero la verdad sea dicha, este título pretende englobar mucho más. Y es que son muchas, muchísimas cosas las que han ocurrido en los seis primeros fines de semana de lo que va de temporada.En la zona que uno “domina” se han dado excelentes monterías de reses, muchas de ellas aderezadas de buenos planteles de cochinos, si bien los marranos, no terminan de dar la cara todavía. Aunque bueno, ya llegarán fríos más intensos que los que ahora tenemos, y los jabalíes aparecerán con más frecuencia delante de las posturas. Y es que la temporada empezó con mucho calor, demasiado, impropio del mes de octubre, sobre todo por lo continuado del mismo, y que en ocasiones hizo aconsejable incluso no montear.
De hecho, y esto es lo peor, el calor sufrido se ha llevado a algunos de los perros más valientes de magníficas recovas. Y así, hechos como éstos deben llevarnos a una reflexión crítica de nuestras decisiones y del calendario que la administración nos impone. Gracias a Dios, desde finales del mes de octubre, y tal como reza el título de esta entrada, la cosa cambió. Aparecieron las primeras lluvias, y el campo fue tornando el amarillo agostado, por un verde y delicado manto, que ya envuelve dehesas, riberos y sierras. Aún así, la bellota ha sufrido los rigores del calor de septiembre y comienzos de octubre, con ausencia total de lluvias, y de este modo ha sido mucha la que ha caído al suelo sin estar a punto.
Por lo demás, bueno y malo, como la vida misma, ha sido lo que ha ocurrido en estas primeras salidas monteras. Todo rodeado de hechos de la vida misma. Cosas buenas, y cosas malas como digo, y así ha habido quien ha despido a algún ser querido, quien ha dado la bienvenida a nuevos miembros de la familia, y quien ha pasado o está pasando algún momento fastidiado de salud. Y así, y con ello, la rutina montera se ha desarrollado con sus juntas mañaneras, sus sorteos, las salidas de las armadas, las sueltas, los lances, las recogidas y esas comidas seguidas de las juntas de carnes.
En lo que a uno mismo y a su círculo más cercano respecta, la verdad la cosa no se ha dado mal, y será para el recuerdo el día que pase con Jose y María en el 4 de Cuchilla en San Román, y todo ello además acompañado ese día de buenos amigos. Si bien, tengo buen recuerdo también de El Puntal de Arriba y ese puesto compartido con Javi, a lo que se unió después un pisteo de un venado pinchado por Jose, de los que hacen afición, acompañado de buena gente y aprendiendo en horas, lo que a algunos les lleva años.
Además he ido de acompañante a algunas posturas con excelentes amigos y personas, y así ocurrió en Escudera con Ernesto, en Suertes de Belvís con el bueno de Jim, y este mismo viernes en El Prior, con Jesús y el “grande” de Antonio.
Como digo a los más cercanos y los amigos, también les va de oro en lo cinegético, si bien hay alguno por ahí, que no se quita el cenizo ni queriendo… A buen seguro que la sierra le tiene preparado un buen regalo, y de ahí esta travesía seca de lances.
A Temerón y a Enrique, por ejemplo, también les va fenomenal, han dado excelentes monterías, y allí ha estado uno disfrutando en ambos casos. Del mismo modo ha ocurrido con Puebla, con los amigos del Saltillo (con los que cazaré en enero), y con el bueno de Pablo, que estoy seguro que de aquí a poco va a dar mucho pero que mucho que hablar, por lo bien que hace las cosas… Al tiempo.
Poco más, no les aburro con estas divagaciones de uno en esta mañana nubosa de noviembre en Madrid. Sólo desearles lo mejor, mucha suerte y buenos momentos en el monte, y lo mejor en lo personal.
Nos quedan casi cuatro meses todavía, DISFRÚTENLOS, con mucha cabeza y con mucha ilusión.
Un abrazo


Fotografías: TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

PREGUNTAS DE CAZA A TENAZÓN: JOSÉ RAMÓN SANMARTÍN PRIETO

Hacía ya tiempo que quería yo pillar a José Ramón para esto del “EJYC Test”, pues sabía que iba a dar juego, y porque sinceramente siempre me ha picado la curiosidad por conocerlo mejor. Sus respuestas reflejan una sabiduría que da la experiencia y un carácter amable y directo, algo que todos los que le conocéis, podéis corroborar.
Generoso como nadie he conocido, y con un sentido de la amistad, de esos de verdad, de los que ya no quedan. Así es José Ramón Sanmartín Prieto, conocido también por nosotros como “ElNavajo”, nombre de una finca de los Montes de Toledo a la que tiene un cariño especial, y que usa como nick en los “enreos” estos de los foros.
Fue precisamente a través de internet como conocí a José Ramón, y enseguida me di cuenta de la gran persona que había detrás, resolviendo dudas de alguien joven como yo y demostrando rápidamente su generosidad a raudales.
Es un aficionado a la caza bastante autodidacta, algo en lo que me siento identificado con él, y es además un apasionado pescador que disfruta en alta mar, tanto como en el monte. Os dejo con él, que al final con mis letras voy a estropear este gran cuestionario:

Nombre: José Ramón Sanmartín Prieto
Edad: 54
Natural de: Bilbao
Profesión: Empresario
Familia: Casado con Miren Ayo, tengo la parejita, Verónica y Ricardo.

Primer recuerdo cinegético y edad con la que te iniciaste en la caza: Es curioso que el primer recuerdo que me viene a la cabeza es comprando cartuchos, bueno UN cartucho en el estanco del pueblo donde vivía, Erandio. Además me acuerdo de la marca, Olimpic, de cartón claro está y color morado. Con él en el bolsillo subía al monte con la escopetilla de aire comprimido, y si veía a algún Señor con escopeta le decía a ver si me dejaba tirar un tiro, daba
igual a lo que fuese, a una lata o al aire. Podría tener 7 u 8 años entonces.

Tu mentor cinegético fue: Te voy a decir mi padre pues a través de él conocí la caza, aunque nunca ha sido un gran aficionado y además solo de menor. Yo siempre he pensado que es un gen que se tiene o no se tiene, por ejemplo mi hermano y yo hemos tenido las mismas vivencias en la infancia, y yo cazo y él juega al golf y nunca le ha atraído la caza. Todo esto hablando de la menor, en la mayor autodicta total.
Como ya creo haberte comentado yo sólo había visto los venados y los jabalíes en la tele, y en unos cromos que me salían en unos pastelitos que solía comer al desayunar en un bar, y un día me dije que tenía que cazar un ciervo de
esos para saber qué sensación tenía. Llamé a un anuncio, y fui a cazar un ciervo a rececho y “bla bla bla”…hasta hoy.

Tu primera pieza y/o res: De menor no tengo un
recuerdo concreto. De mayor si, el rececho que hice la primera vez que fui. Era la primera vez en mi vida que iba a cazar ciervos y me preparé adecuadamente, todo nuevo y de lo bueno ¿¡EH!?.Vamos, de Bilbao. El rifle era un Manlicher Stuzen en 30.06 con visor Svarowsky de 1,5-6x42 y hacia cuatro días que había estrenado un
Range Rover Vogue. Esto ocurría a finales de septiembre del 88 creo recordar. El día concertado me planté en Los Yebenes, Toledo, a buscar al Sr. Jesús de Viajes Marsans que era con quien había concertado el rececho. Una vez localizado, hechas las presentaciones y demás quedamos para el día siguiente comenzar la caza de madrugada.
Estuvimos día y medio dando vueltas por las sierras de El Navajo y San Salvador sin oportunidad clara de tirar decidiendo cambiar a otra finca del término llamada Majadahonda. Aquí después de pasearme toda la tarde por la finca hicimos una aproximación a un venado, después de un montón de metros arrastras por una zanja en los que me sentía como un comando me preparé para disparar, pero el venado era muy pequeño aunque tenía los seis aumentos puestos. El guarda decía: “Dispare, dispare”, y yo lo veía dificilísimo. PUM y nada claro está.
Ya de vuelta casi anochecido me pasaron por un erial y ¡qué suerte! Varias reses pastando y un
venado a huevo, a mi me parecía un monstruo. Me preparé y le disparé desde el coche, todo ciervo en el visor, podría haber 40 metros. Al tiro se contrajo y salió corriendo hacia el monte.
Te puedo decir que en aquel momento sentí una gran desilusión. Dada mi ignorancia entonces,
pensaba que con aquel rifle que tenía se tenía que caer como un plomo. Me decían que tranquilo, que le había dado y que se cobraría sin problemas al día siguiente, estaba tan desmoralizado que de la misma me fui para casa directamente. Al día siguiente me llamaron que había aparecido en
el monte con un tiro de barriga.Ahora con lo que he aprendido en estos años lo analizo y me río de mi mismo. Era un “pardillo” de libro. Lo mejor que conocí a Don Jesús Gutiérrez “El Cano”, de Los Yébenes, quien ha sido mi maestro en esto de la caza mayor y ahora sigue siendo como otro padre para mí, aunque últimamente nos vemos muy poco.

Tu primera montería: No sé si es la primera exactamente pero es la que me viene a la cabeza. Finca El Navajo, orgánica Viajes Marsans, cazaba a venado muerto (250.000.-Ptas y 50.000.-Ptas de gastos fijos).
Un día de perros, llover y llover además de un frío de la leche. Me acompañaba Miren y de secretario, como dicen allí, venia Jesús el de Los Yebenes.
Nos había tocado un buen puesto en el centro del cortadero de La Casa, nos instalamos como pudimos, Jesús hizo una lumbre y procuramos instalar a Miren lo más a gusto posible, aunque dado el tiempo que hacía era imposible, no paraba de llover. Así iba trascurriendo la mañana oyéndose bastantes tiros, de repente se nos cuela un guarro grande que nos entró al revés, ¡vaya susto! Pasó como un cohete a dos metros de nosotros y con los ruidos ni le sentimos llegar. Al
poco veo bajar hacia mí una collera de venados, vienen despacio y me van a entrar a 10 metros.
Le digo a Jesús, a ver si tengo suerte y me hago con los dos uno de cada tiro pues llevaba un express VS del 375 sin visor y lo veía fácil. Me dice que no tire que son muy malos, yo le digo que para mi son buenos, la ignorancia es la madre del atrevimiento, él me insiste me dice que no
valen ese dinero y yo le digo que me siguen valiendo que si los mato soy el tío mas feliz del mundo y si hago doblete ni te cuento. Ya estaba casi encima y me suelta lo siguiente: “Si mata usted esos venados va a quedar muy mal en la Junta”. Y ahí me jodió, ya no tiré.
Me fui “bolo” ese día pero todavía veo acercarse los dos venados. Mi Señora ha tardado 20 años en volver a cazar conmigo.
Caza mayor o menor: Son cosas diferentes, me quedo con las dos.

Una especie de mayor: El venado.

Una especie de menor: La perdiz, sin duda.

Tu modalidad de caza favorita: La perdiz con perro cuando estaba físicamente bien, y ahora, el ojeo.

Tu trofeo más especial: Nunca he sido cazador de trofeos, ni soy. Pero te voy a nombrar el primer venado que mató mi hijo Ricardo, con ocho años. Es un 10 puntas sin más, pero para mí tiene un valor sentimental difícil de igualar.

Una finca: “EL NAVAJO”, pertenece al término de Retuerta del Bullaque en Ciudad Real, aunque yo paraba en Los Yébenes.

Una jornada o un puesto inolvidable: Hay muchas pero una de las últimas, estabas tú presente, ha sido el día 12 de octubre pasado cuando en la Peña con la que cazo me han
distinguido con un “Diploma por buen comportamiento”. Y han sido mis amigos. Es una chorrada, pero que a mí me ha llegado hondo.

Un sueño cinegético: Seguir muchos años como ahora, un poco aquí, un “venadete” allá, un ojeo, etc.

Un rifle y una escopeta: Rifle expres y escopeta paralela.

Un calibre y/o cartucho: 8x57JRS, y calibre 20 para la escopeta.

Una rehala: La de GORUYO, de Los Yébenes.

Un perrero: El mismo GORUYO.

Una sierra: Montes de Toledo.

Un lugar de caza realmente bonito: “El Navajo”.

Tu collera en la caza: Actualmente. Miren, mi mujer.

Un organizador de monterías y/o jornadas de caza:
¡Enredos MAHINDRA!

Para terminar, ¿qué te preocupa en la caza y qué te hace seguir creyendo en ella?: La caza para mí es una necesidad, aunque reconozco que cada vez me conformo con menos. Con el paso del tiempo he ido cambiando, haciéndome mas tranquilo y me satisfago con cosas que de joven eran impensables.

Un deseo: Poder seguir como ahora, cazando con amigos, que es lo que hago exclusivamente.

Espero que os haya gustado el cuestionario tanto como a mí.
Un abrazo
JAVIER

(Fotos: autor y José Ramón Sanmartín)