LOS COCHINOS

Llevo unos días dándole vueltas a esta posible entrada, he dudado varias veces si ponerme a ello o no, y finalmente aquí está. Sé que a muchos les va a sorprender el título y la entrada en sí, y otros se van a alegrar enormemente de lo que van a leer salido de mi nefasta escritura. Y es que
queridos amigos, soy y seguiré siendo un pertinente y pertinaz amante de las monterías de reses, pero he de confesar, lo reconozco, el rey de la montería… es el COCHINO, marrano, guarro, jabalín, gochu, o como quieran llamarlo.
Siempre reconocí que el lance del cochino me pone infinitamente más nervioso que el del venado, si bien no puedo evitar quedarme con la majestuosidad de ese recio venado entrando majestuoso en tu puerta… pero claro, cuando te tirita todo el cuerpo, agudizas los sentidos y las manos te sudan a pesar de que hace un frío de mil demonios… ¡¡¡Ayyy los cochinos!!!No cabe duda, cuando una mancha esta hasta las trancas de guarros, y se montea como es debido, con buenos perros, estamos ante la misma montería con todas sus letras, si bien considero que una ausencia total de venados quita gracia enormemente al asunto. Las carreras de ciervas son fundamentales para tenernos aún más locos en nuestra postura, y la posibilidad de tener un buen lance con un bonito venao, eso es la sal que le falta para cocinar la montería perfecta.

Sé que algunos me van a tildar de oportunista, pues muchos saben de lo que he disfrutado de los marranos en lo que va de este ya casi concluso último mes del año. Saben de mi extraño lance con un marrano cordobés, de mi puesto de auténtica tensión en un buen cortado de Ciudad Real, y del puestazo del que disfruté, hace hoy justo una semana; en Mediacacha con la compañía de mi natural collera montera. Pero ahora bien, la idea de acercarme más a la montería cochinera es algo que siempre he tenido ahí, el reconocer el magnífico “chute” que proporciona un lance jabalinero, nunca lo he negado, pero la verdad necesitaba esta tensión acumulada. Tres puestos seguidos con el corazón en la boca, éxito y fracaso con los guarros… Y he claudicado, no puedo negar la emoción que provoca el cochino.
Aún así no se entiendan mal mis palabras, aquí no vale cualquier cosa, no hablo de cercones ni “granjazos”, ni hablo de pichivatas cualesquiera malamente organizadas por algún “talibán” de la
sierra. Habló de monterías donde se hacen las cosas bien, pensando cada detalle, donde todo aflora con naturalidad, y donde quienes realmente importan son los perros -buenos perros siempre-, quienes con ellos baten monte, y una propiedad y una organización preocupadas por el buen hacer. Me da igual como se llamen estos últimos, pero si importante es saber donde cazar, cada vez veo más la importancia de con quien cazar.

Del mismo modo reconozco el sabor de un buen gancho, organizado con cariño, estando encima de todo, y juntándose un buen puñado de amigos, con el sueño de robarle a la sierra ese macareno con el que soñamos desde nuestra primera montería.
Todo lo demás, para quien lo quiera. Guerras, cercones, y demás líos, pues eso pa’ quien los quiera, o cayendo por accidente, pero no más. Creo que he de evitarlos, mis convicciones en lo que respecta a la montería, que poco a poco se van asentando, así me lo dicen desde el fondo de mi conciencia.
No sé que opinarán ustedes, casi todos reconocidos entusiastas del cochino. Discúlpenme por esta disquisición interna que me he permitido contarles, y no me malinterprete nadie, pues sigo siendo un enamorado de los venados. Sólo pretendo con esto reconocer algo que quizás antes negaba, no sé bien porqué; seguramente no era capaz de verlo, y el atracón cochinero de diciembre ha sido lo que en periodismo de investigación se llamaría dato disparador…
Bueno, ni yo mismo me entiendo… No les aburro más, y hablando del rey de la algarabía, de la alegría de una montería, y de la fuerza montuna; aprovecho y les deseo que todos pasen una magnífica Nochebuena rodeado de los suyos, una feliz Navidad, y que el 2012 que nos llega sea un gran año para todos ustedes. Que Dios les proteja, y que sean muy felices.
Un fortísimo abrazo.

F. J. López Maraver
FOTOS: Autor y A. L. M. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

"ACUEDUCTO" MONTERO

Así es, así ha comenzado el duodécimo y último mes del año, tercero de esta temporada montera con una semanita entera de monterías, ganchos, y zapeos varios. ¡¡Y madre… Qué temporada llevamos!! A lo largo y ancho de nuestra geografía se están dando por doquier auténticos monteriones. Muchas manchas están respondiendo a lo que se espera de ellas, pero es que otras se salen por lo alto. Esto marcha amigos, y todavía nos queda la mitad de lo que se daba. Así que ya saben, aprovechen.Ahora bien, tras este atracón montero, y que a estas horas todavía tiene lugar; vienen luego dos fines de semana que el calendario ha querido que dejemos el monte descansar. Y es que Nochebuena, Navidad, la última noche del año y el Año nuevo han ido a caer en pleno fin de semana. Por todo ello, nos toca quedarnos en casa –que no viene mal por cierto, pues menuda mecha llevamos-, y así disfrutar de la familia, y de estas fechas en las que recordamos la llegada del Niño Jesús. Estemos pues con los nuestros y acordémonos de quien desde arriba, siempre no está protegiendo, estemos en el trabajo, en carretera, o en un alto puntal de la sierra.
Pero bueno, vayamos con el presente, que llevamos unos días que el “Radio macuto montero” echa humo sin parar, y es que a ello se ha unido aquello que todos los años presagiamos por noviembre, cuando empezamos a echar en falta a los de la mirada baja… ¡¡Han aparecido los cochinos señores!! Ya dan la cara, y así de esta manera en esta semana tan montera que llevamos, hemos terminado de constatar esto.
Comenzó el “acueducto” el día 3. Por mi parte volvía a ese rincón hermosísimo de la Sierra de Cardeña-Montoro que es Chiveras Bajas. Como siempre todo al detalle, todo único, indescriptible, agradable, con un monte precioso, y todo ello cargado de marranos, como les dicen a los cochinos allí en el sur.
Muchos tiros a lo largo de la mañana, pero estuvimos fallones, todos; uno mismo incluído, pero aún así lo cinegético cumplió. Llegó después esa ya famosa candela, ese estrellado cielo de la sierra, y como no las copas, la guitarra, el cajón…y muchas, muchas palabras, risas, abrazos y apretones de manos.
Disfruté como un enano del día, todo en buena compañía, conociendo al bueno de Juan Antonio, vecino de postura, y lo que son las cosas… ¡¡íntimo del gran Fede!! Además por fin pude
estrechar la mano de Nono, al que tenía grandes ganas de conocer, y la verdad, no pudieron ser mejores las sensaciones: hombre cabal, correcto, alegre, y montero bueno, bueno, de los que tanta falta hacen en el monte. Disfruté enormemente charlando con él.
Además me reencontré con Poncho, con Popi, con Bonilla, con Santi Palomares, con Santi el de Linares, con Antonio el guarda, con José Luis, y por supuesto con Hipolito, Casilda y Fito, que una vez más llegando a su casa acompañado de Juanma, me acogieron como es costumbre en ellos. Simplemente maravilloso, uno se siente arropado, querido, como si uno fuera alguien importante. No hay palabras…
Algo lejos de allí andaba don José, con María, y con él además la flor de la suerte que le acompaña este año. Precioso puesto dando vistas a Mediacacha, y un lance único, de esos que le dan la vuelta al corazón, y un viejo y raro venado que acabaría en el taller de Montano.
Unos días después estaba marcada en el calendario la cuarta de Temerón. En esta ocasión la carta era a los cochinos, en tierras de Hornachos, en una dura sierra, y con la esperanza de encontrar allí a los suidos, y algún buen venado de la zona. ¡¡Y vaya si los encontraron!! 44 cochinos y un precioso venado llegaron a la junta de carnes. La alegría desbordada una vez más en esta temporada maravillosa para la peña. Puestos de ensueño como el de Sergio con siete lances y cuatro abates, entre ellos dos navajeros. O también el puesto de Rai, que una vez más tuvo un imán con los venados grandes, y en un precioso lance se hizo con un gran venao, de esos buenos de sierra, grandes y curtidos por el monte.
Continuo la semana y nos desplazamos hasta tierras de mi querida Sierra de San Pedro, y allí entre toros, encinas y alcornoques, un día grande, aderezado de una compañía insuperable, cumpliendo la misión encomendada, y cientos de reses ante nuestros ojos, y muchas de ellas finalmente en el cemento. Una vez más, Moheda regaló una entretenidísima jornada, donde también una vez más se puso de manifiesto “la flor en el culo” que tiene Jose este año, y el cenizo que dice Javi le acompaña, aunque realmente el cenizo lo tuvo el que suscribe… pero bueno, oigan, cosas de la caza.
Ayer la cosa anduvo tranquila, si bien las nieblas en el campo siguieron haciendo de las suyas… y hoy, ahí estamos, conectados al "Radio macuto montero" llegan noticias cochineras de los riberos del Salor y de los montes del sureste de España, y a la espera estamos de recibir noticias de Toledo, y del extremo más occidental de la Sierra San Pedro. Ya lo contaremos. Mientras disfruten lo que puedan, y sobre todo y ante todo, cuídense muchísimo.


Un abrazo enorme, y perdónenme el ladrillazo

JAVI

Fotos: F. J. López Maraver, María C. J. y Emilio M. G. (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)