CHIVERAS BAJAS, RECECHOS DE LUJO

Traigo aquí una propuesta sorprendente para las fechas, pues hablo de recechos en plena temporada montera; es también una oferta maravillosa porque maravilloso es el lugar donde recechar, y maravillosa es la gente que vive y se desvive por Chiveras Bajas.

En pleno Parque Natural de las Sierras de Cardeña y Montoro, en una de las zonas serranas más bellas y más unidas a la caza de nuestra geografía se encuentra esta pequeña finca cuidada con mimo por la familia Pousibet Sieler. Además la misma es guardada con profesionalidad y buen hacer por Antonio y su familia.


Entre jaras, lentiscos, chaparros y pinos pueden sorprendernos en cualquier vistazo venados y muflones, principales protagonistas de la caza que allí se desarrolla; pero también podemos encontrar jabalíes, perdices, conejos, zorros y toda clase de fauna propia del monte mediterráneo.

Para disfrutar del campo y la caza en este rincón de los montes cordobeses, contamos con una pequeña pero magnífica construcción en la que pueden pernoctar cuatro personas cómodamente. La casa en perfecta armonía con el paisaje cuenta además de con dos habitaciones, baño, salón con chimenea, cocina con barra, y una preciosa terraza cerrada y chimenea exterior cubierta.


Sobre la caza hay poco que añadir a lo que se puede ver en el enlace a un PDF explicativo. Recios venados, y multitud de muflones de gran calidad hacen las delicias de todo cazador de mayor que se precie. La caza en Chiveras Bajas no es ni mucho menos fácil, pero con tesón y destreza todo recechista volverá a casa encantado con el trofeo buscado.


Desde este humilde blog no puedo más que animarles a que se acerquen a Chiveras Bajas, el monte, la caza, el descanso, la comida y sobre todo la gente que allí encontrarán les dejaran una profunda huella, y estoy seguro que repetirán y recomendarán esta grata experiencia. Ya saben.

PDF Recechos Chiveras Bajas

F. J. López Maraver

Fotos: autor, A. L. M. y Chiveras Bajas. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

AL LÍO

Ahí vamos una vez más. Después de meses –demasiados-, vuelvo por estos mis fueros. Resurjo por aquí, para que algunos amigos no me digan eso de: “Tienes el blog abandonao”, y es que no les falta razón, y además… que hay cosas que contar hombre, que estamos una vez más comenzando nueva temporada montera, como cada mes de octubre, ya estamos en el lío.


Antes han ocurrido muchas cosas que me he ido saltando a la ligera en este espacio, y es que después de la canícula comenzó la berrea, primero por donde siempre, al oeste y al sur, desde esos riberos del Tajo hispano-lusos en los que he tenido la suerte de estar este año, y poco a poco ha ido extendiéndose el jaleo por toda la península, desde la Sierra de San Pedro hasta el Alto Tajo, y desde el Sueve astur, hasta los Alcornocales de Cádiz. Ahora, ya sólo resuenan los ecos de la ronca en los lugares más tardíos.


Con todo ello también ha habido tiempo para otros campos, no todo es caza, y no me olvido de otra de las aficiones de los que por aquí nos juntamos. He tenido la suerte de ir a Vistalegre en Bilbao, tres “Javieres” nos juntamos por allí, mejor imposible. Después llegó el segundo ciclo venteño, Otoño, donde el aliciente era el doblete de Fandiño, pero donde se impuso él, ese al que ya habíamos desahuciado, volvió Manuel Jesús por donde le recordábamos, y a pesar de su habitual mala suerte ya nadie nos podrá quitar aquel regalo de faena fundamentado en naturales –naturalísimos- por la izquierda, con ese gran toro que fue el de Victoriano del Río.


Justo tras ello, llego ya el pasado fin de semana, pues aunque en el norte llevaban ya un mes con batidas, y en alguna otra comunidad también habían dado comienzo las montería en el primer fin de semana octubre, no ha sido hasta El Pilar, cuando de veras se abierto el telón de la caza mayor en nuestro país, llegaba a sus genuinos feudos, la modalidad reina de la mayor en España.


Las monterías se han contado por decenas este pasado sábado y domingo por La Mancha, Andalucía y Extremadura. Se ha venido a constatar lo que ya se presagiaba, y hay un puntito más de grosor y calidad en los venados. Los cochinos aún cuesta sacarlos, el calor hace mella en los perros, y el comienzo de temporada siempre es duro para las recovas. Ahora tocan más las clásicas monterías de reses.


Casi todos hemos podido vivir los pasados días 12 y 13 esas sensaciones que parece que experimentábamos ayer. El rifle agarrado con fuerza, visualizando el campo de tiro y teniendo claros los puntos donde no disparar, intentando después descifrar la suelta de los perros, y esas primeras carreras que nos aceleran el corazón. Ahora bien, personalmente todo con amigos, no lo entiendo de otra manera, ni me vale de otra forma. Uno es como es y ya tiene sus espacios claros.


Ahora sí, al lío; campo, amigos, perros, caza, etc. Ufff ¡qué gloria!, y lo mejor, así casi cinco meses aún. Disfrútenlo, vívanlo, nos queda mucho pero pasa rápido. Déjense llevar por ese bendito y a la vez maldito embrujo, que sólo tiene ella… La montería.


F. J. López Maraver

Fotos: Autor, M.C. J. y J. Carrasco. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

LA CANÍCULA

Arde Madrid, las gotas de sudor recorren la espalda de uno cuando desvelado se despierta en medio de la noche. Afuera no bajamos de los veinticinco ni en las sombras, y durante el día, sobre todo por las tardes, saltamos los cuarenta. El campo presenta un amarillo retorcido, abrasado, y tememos, aquí, y en cualquier punto de nuestra geografía, ver esas columnas grises en el horizonte. Aborrecemos el fuego, ese mismo que meses atrás hemos buscado con ahínco nada más llegar al punto de encuentro. El calor, y las brasas, en la canícula son ahora el enemigo.


Quedan muy atrás esos olores que acompañan a las entonces llamas reparadoras, no huele al ajo y pimentón de las migas, ni se nos congela la nariz al tomar aire, es más se nos seca, y la piel ahora se presenta casi en combustión, pica a veces, y está caliente. Vamos, que por mucho que evoquemos otras fechas, es difícil llevar nuestra mente a esos momentos. Ni siquiera otros más cercanos, protagonizados por el verde, la lluvia, los madrugones y las siestas del carnero. Y es que aunque el corzo siga abierto, ahora el juego ha cambiado, y ya mismo sus ardores amorosos, pueden jugarle una mala pasada.

Estamos por tanto en unos momentos complicados para los que vibramos con el latir de ese podenco, o a los que se nos eriza la piel en el momento que oímos rodar esa piedra justo antes del acero. Así es, ahora la canícula reina, San Fermín protagoniza nuestras realidades más camperas, y los hay que nos vale como excusa para pegarnos el madrugón, y al menos ver a ese bello animal, al que muchos desde fuera –y lo que es más grave, desde dentro- le han declarado una guerra unilateral sin posibilidad de defensa para él. No le valen ni los pitones.


Atrás, entre recuerdos corceros quedan también esas tardes de otro extraño San Isidro, y de la sevillana –cada vez más- Feria de Abril. Ahora por delante, la Semana Grande de Bilbao, el Aste Nagusia, y de ahí de nuevo hasta San Miguel y Otoño. Entonces, y otra vez cambio de chip: morral, gorrilla, un puñao de balas, la funda de cuero con “el fierro” dentro, y muchos hartones de kilómetros para encontrarnos con esas alegrías y esa paz que sólo dan el otoño, el invierno y el campo.


Hasta entonces, métanse donde puedan. Ya saben que algunos descerebrados preferimos el norte, huimos de terrenos dorados, y de astros del mismo tono. En pocas semanas, y aún con el castigo solar, la cosa comenzará a tornar, puede que huela hasta humedad, y allá en lo alto de la sierra, o en lo más hondo del ribero, ciertas voces, como trompetas bélicas, nos harán despertar.

Hasta pronto.

FJ López Maraver

Fotos: Autor. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.


ELLA, A PESAR DE TODO, LA PRIMERA

Hoy día 9 de mayo comienza la Feria de San Isidro 2013 en la plaza de Las Ventas del Espíritu Santo. La primera feria del mundo, en la primera plaza del planeta, pese a quien pese y caiga quien caiga. Otro año más los tendidos, gradas y andanadas del coso de la calle Alcalá, repletos de cada vez más espectadores, y algunos aficionados, dictarán sentencia. La Puerta Grande de esta plaza, aún siendo extraña, y pidiendo a veces quizás poco, se eleva en el mundo taurino por encima de la Puerta de Los Cónsules de Nimes, de la del Príncipe de Sevilla, y del Embudo de Insurgentes en el D.F. Y es que Madrid es Madrid, capital de la Tauromaquia.


Todo ello llega en un momento crucial para la Fiesta, con una gran apuesta en los carteles, de la mano de un torero encuadrado dentro de ese grupo de las figuras de comienzos de este siglo XXI, pero que al fin y al cabo, tiene un detalle, y con torería y sin complejos, se ha atrevido hasta a anunciarse en televisión. Faltan algunos, otros triplican su presencia en un periplo largo, dividido en dos seriales, y que soporta el abonado, que por primera vez, da síntomas de resentimiento. La crisis, como en la caza, también hace mella en el toro, y quizás limpie lúgubres cuadras de estiércol.


A ello se unen la ILP del Congreso, prorrogada una vez más esta semana, la amenaza nacionalista que ha cerrado la bella plaza de Gaudí, en la ciudad que durante años fue eje cuasi-principal de la Fiesta, nos hemos quedado sin Yllumbe, y quieren también que los chiqueros se cierren para siempre en Galicia.


Por todo ello, y por la falta además de esa figura fundamental que removió conciencias en los años noventa, que puso las cosas claras, y que huyó para volver más tarde, dando un pequeño puñetazo en la mesa, que a día de hoy se ha diluido, en el castigo de un toro mejicano, y en una responsabilidad quizás no bien llevada, y por una masa de seguidores que ha engañado o a lo mejor distraído a quien con mano de hierro tenía que haber cambiado de forma determinante la Fiesta. Hoy, no se sabe cuando volverá a torear José Tomás, ni se sabe si en el elenco de las llamadas -a veces con razón- “figuritas”, puede haber alguien con más ganas que lo mejore y que ponga concierto en el universo taurino.


Hay multitud de interrogantes, y por eso esta Feria de San Isidro se vuelve realmente relevante, es una oportunidad más para nuestra Fiesta, y ya hemos dejado pasar muchos trenes. No duden que hoy se torea mejor que ayer, y que el toro de nuestros días supera al de los precedentes, e incluso a pesar de todo, firmo la pervivencia de la Fiesta en el futuro. Ahora bien, las oportunidades están para cogerlas, y en la situación actual, y en la plaza más extraña, más desagradecida y a la vez más entregada, en la que manda-aunque algunos quieran negar la evidencia-, en ella, debe seguir escribiéndose la Historia de ese maravilloso arte, que cada año por primavera, nos agarra el alma, lo sacude, y que sea lo que Dios, y él, el de mirada altiva y arrogante, tengan a bien cada tarde que sale de chiqueros.
¡¡Que el Altísimo reparta suerte!!

F. J. López Maraver
Fotografías: autor.



EL PESCADOR DE SALMÓN

Llega esta primera entrada del mes abril, un poco de rebote, pero la verdad que ni pintada. Me explico: Hace algo más de una hora "bicheando" por la red, he ido a dar en el foro de la ACE (Asociación del Corzo Español), con la adaptación de una fábula escocesa que me ha dejado impactado y alegre a la vez. Es una historia magnífica, y una muestra de que a pesar de todo, no estoy sólo en mis convicciones, algo que me alegra enormemente saber.


El autor de esta adaptación responde al nombre de Pedro Corchado Pinilla, y ha tenido la amabilidad de permitirme compartir su relato en este blog, y por tanto con todos vosotros. Dejo que él os cuente algo sobre la adaptación, y después la fábula en sí. Ahí va:

El siguiente relato es un "plagio" de una historia que me contaron y que hacía referencia a un pescador de salmón en Escocia. Es una historia con un mensaje claro, y siempre la cuento permitiéndome ciertas licencias de cosecha propia. Esta vez la he adaptado a la caza del corzo, pero el mensaje es el mismo.

"Cuenta la leyenda que un cazador de corzos -de la ACE- se murió, y fue al cielo. Al llegar pudo comprobar que efectivamente el cielo era como siempre lo había soñado en vida:
Sorprendentemente su viejo rifle 270 Mannlincher había cruzado el umbral con él, así como su no tan vieja lente Zeiss de 3 a 12 aumentos, sus prismáticos, su "mirón", sus balas, su morral, su cuchillo de desollar, Buttolo, trípode... -¡lo tengo todo!- Pensó, dando gracias a Dios, por tan buen recibimiento.
Se encontró en una casita de piedra en mitad del campo, ningún lujo, no lo necesitaba, pero sí había todo lo indispensable.
La vista que tenía desde la casita, no podía haberla imaginado ni en sus mejores sueños. Hacia el norte tenía un paisaje parecido a la cordillera Cantábrica en la que había tenido oportunidad en vida de hacer algún rececho de corzo. Hacia el sur veía grandes alcornocales, con lomas cubiertas de lentisco y siembras robándole espacio al monte en las laderas. -Esto tiene que ser Cádiz- Imaginó, mientras se frotaba las manos y dirigía su mirada hacia el este y el oeste. A un lado contempló un gran puzzle de monte y siembras con suaves lomas que se perdían en el infinito y al otro lado, páramo. -Ahora sí que lo tengo todo, Dios en su inmensa misericordia y sabiduría, me ha concedido lo que me merecía- Dijo para sus adentros.


Sin perder más tiempo, empezó a preparar el equipo con intención de ponerse manos a la obra.-Hoy me voy a" Guadalajara"- fantaseó dirigiéndose a un lugar cercano a la casa que le recordó terrenos ya cazados.
Llevaba andados no más de doscientos metros cuando descubrió un puntalito en el que instaló su "mirón" a la sombra de una sabina. Desde esa posición, dominaba un valle de siembras incipientes como una lengua estrecha y larga que se adentraba en el monte.
No pasaron cinco minutos y ya había aparecido una corza como por arte de magia, a unos ciento cincuenta metros de su posición. Se echó los prismáticos a la cara, y en ese instante apareció otro bulto desde el monte en dirección a la corza que comía plácidamente. -¡Vaya aparato!- se le escapó de los labios, a la vez que agarraba el rifle con la mano derecha y colocaba el morral con la izquierda, con una agilidad y sigilo que no recordaba desde hacía mucho tiempo. Montó el pelo del rifle y esperó a que parase... ssssplaff. Patas arriba. Contento, se acercó, lo colocó, le hizo unas bonitas fotos, lo limpió y se lo llevó.
Al día siguiente eligió "Cádiz", -Vamos a probar, nunca he cazado por allí, pero tiene que ser muy bonito-  Recorrió una distancia de unos trescientos metros y  le apareció el lomo de un bicho comiendo en el borde del monte. Levantó la cabeza el animal y dejó ver una cuerna espectacular.


Con soltura desplegó el trípode y apuntando a la paletilla le soltó un balazo que lo tumbó.
Al día siguiente se fue a "Asturias", trescientos metros andando le costó llegar y veinte minutos volver, con un corzo descomunal que no imaginaba se podía criar por allí.
El cuarto día se trajo dos de "Soria" y porque no quiso abusar...
Después de una semana con semejantes "éxitos", al fin se dio cuenta. Comprendió que aquello no era el cielo, sino el infierno.

Pedro Corchado Pinilla"



Espero que os haya gustado la historia tanto como a mi, me parece tremenda. 
Un abrazo a todos

F. J. López Maraver
Fotos: Autor. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS



IDUS DE MARZO

Ha pasado ya un mes desde que colgué aquí la última entrada, ese test al que respondió Ernesto, y del que tanto me habéis hablado. Hace ya también un mes que se cerró la temporada montera. Los fines de semana han quedado vacíos y aburridos, y al campo sólo salen los corceros buscando los primeros objetivos de la temporada, para cuando ésta dé comienzo en el primaveral mes de abril.


Mientras han tenido lugar pocas cosas, pero de las que hay que hablar y destacar algunos aspectos. Por otro lado y como mencionaba, los corzos ya andan aquí, la primavera parece que no arranca, y el invierno se alarga con temporales de frío y nevadas, pero a Dios gracias acompañan abundantísimas lluvias durante todas estas últimas semanas.

El campo está tremendo, apunto de reventar la primavera, en cuanto el sol caliente y ascienda el termómetro. Todo apunta a que estos meses van a ser excelentes para el monte, pues a estas últimas lluvias se une una otoñada que fue realmente buena, y si las previsiones no se equivocan, durante las semanas primaverales se sucederán también las precipitaciones lógicas y regulares de la época.

Ahora bien, si marzo suele ser un mes que permite el paseo, el campeo, y la observación de los primeros duendes descorreados, este año no está siendo fácil la tarea por todo lo que comentaba antes. A estos bichejos no les va el frío, les gusta solearse, y lo de empaparse el lomo cuando el termómetro no pasa de los diez grados, no suele ir con ellos. Aunque bueno, también es verdad, que luego en cada sitio tienen unos gustos.

Un servidor querría haberse escapado ya a los verdes prados del Principado, pero las obligaciones no me lo han permitido, y hasta dentro de unos días no pisaré el norte. Tan sólo he esbozado el estado de nuestros campos en un pequeño paseo por los Montes de Toledo hace ya dos semanas, y por esas fotos que los amigos mandan y cuelgan en las redes sociales… “¡Mira como está el pantano!”, “Va arriba la siembra”, y cosas similares se han leído estos días en pantallas de móviles y ordenadores.

Antes, a comienzos de mes, tuvo lugar lo de todos los años. Las dichosas ferias, que este año, y por fin, ha sido la feria, en singular. Sin embargo, que nadie se engañe, las buenas intenciones alardeadas no son tales como cabía sospechar, y viendo el ridículo, porque no tiene otro nombre, de la primera edición de ExpoCinegética, queda claro, que solo don Dinero, poderoso caballero, ha sido el causante de la tan pregonada unión de eventos. Es verdad que la situación manda, y si ha traído la lógica de una sola feria, bienvenida sea. Pero la crisis no puede, ni debe ser excusa ni justificación. Se entienden las situaciones, pero que se digan las verdades, no vendan humo por Dios, que bastante tenemos con oír a los políticos todos los días. Tanto nos quejamos de que la administración no nos escucha y no hace las cosas con lógica, y luego el mundo cinegético es igual o incluso peor.


Aún con todo ello, la decepción tampoco ha sido tal, por lo menos para quien escribe, pues la verdad me lo venía oliendo, pues mi fe en el “cotarro” hace ya años que es bastante poca. Gracias eso si a los cuatro días de sarao, la cosa ha servido de excusa para verse con buenos amigos. Aunque también haya tocado hacer algún que otro paripé, y ver jetas que no traen buenos recuerdos ni pensamientos positivos. Pero en fin, eso son cosas de la vida, y estas se pasan con otras buenas. Con visitas como las de Javi y Toti, o la de Víctor y Josele, y los ratitos echados con esos extremeños buenos como Emilio y Víctor, o esa buena familia murciana que conocí este año en Sierra Morena. También saludando a Pablo, Darío y Luis; Josué, José Ramón y Juan; Michel, Juanjo, David y Esther, o las horas de pateo y algo de picoteo y refrigerio con el primo, Jose, Nacho, Juampas y alguno que otro más. Hay que verle el lado positivo, y ese sin duda ha sido el de los ratos echados con amigos y buena gente.


Pasaron después los días, pensando en todo lo aquí descrito, y a lo tonto, hemos pasado el ecuador de marzo. Atrás queda una temporada montera que sin duda recordaré. No por los lances, que alguno ha habido, sino por lo vivido, lo conocido y lo compartido. Será imposible olvidar la camaradería que siempre encuentro en las batidas astures, la magnífica calidad humana que encontré en tierras de Almería –es algo que llevo grabado a fuego-, ese pedazo de fin de semana en Cardeña y Montoro con ese par de hermanos, y esa gente buena, de Murcia como ellos. Además allí tuve la suerte de conocer un Grupo como Montesa, que me deja buen regusto, y que me permitió compartir monte con J. P., con el señor Ortega, y con Paco Mas y toda su buena gente.

Tampoco se olvida uno de los ratitos echados con Javi, Jose, Nacho, Ernesto, Andrés, y muchos otros en nuestras monterías extremeñas con la peña, y en esos enredos buenos que tanto me gustan. Ni tampoco puede olvidar uno a Rubén, o a don Enrique, pues da gusto estar con ellos. Y como colofón encima, ella… puñetera finca que me tiene embelesado: La Almoraima. Menudo finde gaditano con Josele, Ángel, Toñete y Javi; y eso que la suerte cinegética nos fue esquiva. Aunque eso tiene algo positivo… prometo revancha.

No os aburro más, toca seguir adelante, disfrutando de este maldito veneno llamado caza. Sabiendo que esto es para disfrutar, evadirse y ser feliz, bastante llevamos con el día a día. Espero estar ya en pocas jornadas inoculado de ese mal corcero, aunque este año toca ver y no tocar, da igual. Yo noto que la fiebre ya me sube, ojalá que no sea mucho, o bueno… sí, qué más da.
Suerte a todos. Un fuerte abrazo

F. J. López Maraver

Fotos: autor. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

PREGUNTAS DE CAZA A TENAZÓN: ERNESTO QUESADA

Tal y como prometía antes de que acabara el año, os traigo aquí una nueva entrega del “EJYC Test”, si bien este tiene para mi algo muy especial. Hasta ahora han respondido a las Preguntas de Caza a Tenazón, familiares y algunos buenos amigos, pero el protagonista en esta ocasión, es un caso único de entre de los buenos amigos.

Ernesto Quesada Del Sol es sin lugar a dudas la mejor persona que he conocido gracias a la caza. Todos saben que Ernesto es un buenazo de los pies a la cabeza, pero como él dice, y yo comparto, ser bueno no significa dejarse engañar o no enterarse de las cosas. Simplemente a esta bondad se une una educación de las que ya no quedan, y él, otro cazador que como yo, llegó tarde a este bendito -o maldito qué sé yo- mundo de la caza; respeta y se hace respetar, sin más. No necesita hacerse notar.
En él no hay aspavientos, ni palabras vacías, ni verdades a medias. Ernesto es como es, sin trampa ni cartón. Hace y deja hacer, no complica la vida a nadie y respeta a todo el mundo, tanto como a sí mismo.
Para mí Ernesto, que como todos también tiene sus cosas, es un ejemplo de los pies a la cabeza, es además probablemente el amigo al que más me alegra ver feliz tras un día de montería. Es especial sin duda ver como vive la caza Ernesto, por lo menos así es para mí. Os dejo con él, seguro vais a descubrir muchas cosas que no sabíais.

Nombre: Ernesto Quesada.
Edad: 40.
Natural de: Madrid.
Profesión: Servidor de lo público.
Familia: Felizmente casado, padre de dos hijos.

Primer recuerdo cinegético y edad con la que te iniciaste en la caza: Mi llegada al mundo cinegético es tardía. Sin ningún tipo de antecedente en mi familia y círculo más cercano, llegué al mundo venatorio casi por casualidad, cuando ya tenía a mis espaldas un cuarto de siglo. Siendo novios, mi mujer me hablaba de la afición de su familia por la caza, pero siempre me mantuve ajeno a la misma pese a que siempre se me animaba a acompañarles. Pensaba yo, desde el desconocimiento, que esta actividad no iba conmigo. Hasta que un día accedí a acompañar a mi familia política a una montería. Desde ese momento, el “veneno” se inoculó y caló hondo en mí. Hasta el día de hoy. Contrariamente a la tendencia habitual, me inicié directamente en la caza mayor, sin pasar previamente por la menor.
Mis primeros recuerdos cinegéticos se asocian a la cuna de la montería, Sierra Morena. Y siempre tienen a mi suegro como protagonista (entonces, “el padre de la novia”).

Tu mentor cinegético fue: Mis mentores cinegéticos fueron mi suegro, al que comencé a acompañar a los puestos de montería al principio de la afición, y posteriormente mis cuñados, sobre todo Ignacio, el pequeño. Con ellos pasé ese periodo crítico de aprendizaje tan vital durante los primeros años y lo que hago ahora en un puesto no es más que un fiel reflejo de lo que ellos me enseñaron.

Tu primera pieza y/o res: Mi primer lance en caza mayor lo tuve con una cierva. Recuerdo nítidamente cada detalle de ese momento. Sin embargo, pasaron varios años antes de que lograra abatir mi primer venado. Fue durante una montería en la finca “Chocillas”, en Sierra Morena, acompañando, como no podía ser de otra manera, a mi suegro. Perdida ya toda esperanza, estábamos a punto de recoger la panoplia y regresar a la casa cuando un venado acertó a pasar la loma que conducía a un regato que estaba a los pies de nuestro puesto. Mediado su descenso, advirtió nuestra presencia y volvió sobre sus pasos, dándome el tiempo justo para realizar un único y torpe disparo antes de perderse al otro lado. Cuando el postor y mi cuñado Ignacio acudieron a recogernos fuimos al tiro, sin encontrar al animal pese a batir la zona insistentemente. Dimos por fallado al animal, regresando cabizbajo a la junta, otra vez más de vacío. Sin embargo, mi cuñado y el postor aparecieron poco después en la casa con el venado. Lo traían en el capó del vehículo, como si de una parada triunfal se tratara y desde luego que para mí sonaban fanfarrias y el suelo se alejaba de mis pies en una extraña sensación de levitación. ¡Mi primer venado! Un sorprendentemente certero tiro de codillo acabó con su vida, yendo el animal a morir a una distancia mayor de la esperada y sin dar sangre. Os podéis imaginar mi alegría…  y las calamidades que tuve que pasar a continuación cuando me hicieron novio. Ese animal, pese a su humilde trofeo, ocupará siempre un lugar preferente en mi casa.
 Referente a la caza menor, mi primera pieza abatida fue un conejo cazando en mano en Ciudad Real hará unos cuatro años. Ese día abatí también mi primera perdiz.  


Tu primera montería: En alguna de las fincas de Sierra Morena en las que solía moverse mi suegro. Ya sabes que tengo una fatal memoria, por lo que no acierto a recordar su nombre.

Caza mayor o menor: Soy cazador de mayor, claramente. No tengo apenas experiencia en “caza chica”, algo que estoy tratando de solventar, pero lo que me hace sentir la caza mayor no lo ha logrado ninguna de mis tímidas incursiones en la menor. El mar de jaras moviéndose ante un cochino que llega a tu puesto rompiendo monte como un tren de mercancías… ¡Ufffff!

Una especie de mayor: En montería española, el ciervo, aunque cada vez me atrae más el cochino. Y para recechar, el corzo.

Una especie de menor: El conejo. Los descastes de conejo al inicio del verano son mi modalidad preferida de menor.

Tu modalidad de caza favorita: Complicado, pero si he de decantarme por alguna… rececho

Tu trofeo más especial: Posiblemente, el único trofeo de jabalí que tengo. Valoro ahora mucho más la gran dificultad de lograrlo en abierto. Se trataba de un viejo macho que se zorreó hacia atrás una vez pasaron los perros tratando de escabullirse a la finca lindera. Sabedor de mi presencia, aguantó pacientemente a escasos metros de mí hasta que no tuvo más remedio que cruzar el cortadero cuando unos perros lograron seguir su rastro y lo forzaron a huir. Fallé un primer disparo y logré acertarle con un segundo antes de que se perdiera en la espesura. Los perros dieron pronto con él malherido y acudí a rematarlo a cuchillo. ¿Qué más puedo pedir?

Una finca: Las Juntas, en Santa Elena (Jaén), escenario de mis primeros pasos como montero.

Una jornada o un puesto inolvidable: Hará un par de años de ello. Todavía recuerdo cada segundo transcurrido en aquel puesto de la Moheda de Zalduendo. La estampida de los becerros (¡que hicieron temblar el suelo como si de un terremoto se tratara!), los jinetes moviendo a las reses, las pelotas cruzando constantemente por nuestra armada, el incesante tiroteo… ¡Gracias Andrés! 

Un sueño cinegético: Tantos…  Sin embargo, si me he de quedar con uno solo, lo tengo claro: disponer algún día de un sitio que puedas considerar como tuyo, algo que cuides para el disfrute con un pequeño grupo de amigos entre los que prime la confianza y la camaradería. Un lugar que algún día quieras “legar” a tus hijos. Rececho (corzo y venado), alguna espera, un par de batidas por temporada y el aderezo de algo de caza menor. Soñar no pide pan.

Un rifle y una escopeta: Como rifle, mi compañero de fortuna desde hace cuatro temporadas: un Sako Hunter cal. 338 WM. Como escopeta, mi humilde AYA 117 cal. 12 de 66 cm de cañón, una super especialista para la caza chica de pelo.

Un calibre y/o cartucho: Para caza mayor, en batida y montería: 338 WM con puntas Power point 200 grains. Para rececho: 7 mm RM montando puntas Accubond 160 grains.
Para la caza menor siempre he usado B&P classic 32 gramos del 7. Para pluma y pelo indistintamente con resultados satisfactorios, aunque reconozco que no me he prodigado demasiado en la caza menor y, por tanto, mi elección puede no ser la mejor.

Una rehala: No creo que mi bagaje sea el suficiente como para poder destacar una rehala en concreto. Desde luego, las equilibradas en su composición y las guiadas por un hombre honesto.  


Un perrero: Hago extensiva mi respuesta anterior.

Una sierra: Sierra Morena

Un lugar de caza realmente bonito: Estoy seguro de que quedan todavía multitud de sitios extraordinarios para la caza que desconozco, pero en este momento, si he de decantarme por uno solo, diré sin género de duda: la montaña leonesa y, particularmente, Riaño.


Tu collera en la caza: A veces pienso en el futuro y me imagino cazando con mis hijos. Aunque el mayor, con 7 años, ya me ha acompañado en alguna ocasión, todavía falta mucho tiempo para que lo hagan regularmente. Mientras tanto, la compañía ocasional de algún buen amigo suple este vacío y siempre es bienvenida. Posiblemente sea mi amigo Miguel con el que en más ocasiones he cazado y con quien mejor me he compenetrado. Para mí, es un ejemplo de afición, seriedad, principios, generosidad y ética cinegética. Lo poco que sé de rececho lo aprendí con él y hemos pasado jornadas memorables en montería o caza al salto. Pese a lo anterior, soy un cazador fundamentalmente solitario y también es legítimo valorar “la soledad del puesto” o “del recechador”.

Para terminar: ¿qué te preocupa en la caza y qué te hace seguir creyendo en ella? Creo que la caza se sustenta en unos valores firmes de ética, respeto y compromiso que son válidos en todas las facetas humanas. Cazar, además, no implica necesariamente matar (venare non est occidere). Todavía me aferro a esos principios. Cuando desaparecen la ilusión y la confianza o tu ánimo queda condicionado por los estrictos resultados… dejas de cazar. El día que concilie el sueño la víspera de una batida o campee apático durante un rececho… ese día sabré que ya no tengo nada más que hacer en la caza y me dedicaré a otros menesteres.
En mi humilde opinión, los principales problemas de la caza emanan del propio colectivo (debidos a la envidia, la ambición (“el ánsia”) y la hipocresía). Por otra parte, la evolución del mundo cinegético hacia el mercantilismo más atroz (tanto pago, tanto he de “cazar”) ha terminado de prostituir nuestra actividad. Esto no es más, en definitiva, que una imagen de la propia sociedad en la que vivimos.

Un deseo: No perder la ilusión

Y finalmente un mensaje para el que empieza en lo cinegético: Que comience sin prisas, con humildad y sin anhelar grandes resultados. Que sepa disfrutar de la naturaleza, de una jornada en el campo con amigos y que no ansíe quitarle al monte más de lo que éste puede darle.


En estas respuestas estoy seguro que habréis conseguido conocer mejor a don Ernesto Quesada. Un amigo, único.
Un abrazo a todos

F. J. López Maraver
Fotos: autor y EQ. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS