AL LÍO

Ahí vamos una vez más. Después de meses –demasiados-, vuelvo por estos mis fueros. Resurjo por aquí, para que algunos amigos no me digan eso de: “Tienes el blog abandonao”, y es que no les falta razón, y además… que hay cosas que contar hombre, que estamos una vez más comenzando nueva temporada montera, como cada mes de octubre, ya estamos en el lío.


Antes han ocurrido muchas cosas que me he ido saltando a la ligera en este espacio, y es que después de la canícula comenzó la berrea, primero por donde siempre, al oeste y al sur, desde esos riberos del Tajo hispano-lusos en los que he tenido la suerte de estar este año, y poco a poco ha ido extendiéndose el jaleo por toda la península, desde la Sierra de San Pedro hasta el Alto Tajo, y desde el Sueve astur, hasta los Alcornocales de Cádiz. Ahora, ya sólo resuenan los ecos de la ronca en los lugares más tardíos.


Con todo ello también ha habido tiempo para otros campos, no todo es caza, y no me olvido de otra de las aficiones de los que por aquí nos juntamos. He tenido la suerte de ir a Vistalegre en Bilbao, tres “Javieres” nos juntamos por allí, mejor imposible. Después llegó el segundo ciclo venteño, Otoño, donde el aliciente era el doblete de Fandiño, pero donde se impuso él, ese al que ya habíamos desahuciado, volvió Manuel Jesús por donde le recordábamos, y a pesar de su habitual mala suerte ya nadie nos podrá quitar aquel regalo de faena fundamentado en naturales –naturalísimos- por la izquierda, con ese gran toro que fue el de Victoriano del Río.


Justo tras ello, llego ya el pasado fin de semana, pues aunque en el norte llevaban ya un mes con batidas, y en alguna otra comunidad también habían dado comienzo las montería en el primer fin de semana octubre, no ha sido hasta El Pilar, cuando de veras se abierto el telón de la caza mayor en nuestro país, llegaba a sus genuinos feudos, la modalidad reina de la mayor en España.


Las monterías se han contado por decenas este pasado sábado y domingo por La Mancha, Andalucía y Extremadura. Se ha venido a constatar lo que ya se presagiaba, y hay un puntito más de grosor y calidad en los venados. Los cochinos aún cuesta sacarlos, el calor hace mella en los perros, y el comienzo de temporada siempre es duro para las recovas. Ahora tocan más las clásicas monterías de reses.


Casi todos hemos podido vivir los pasados días 12 y 13 esas sensaciones que parece que experimentábamos ayer. El rifle agarrado con fuerza, visualizando el campo de tiro y teniendo claros los puntos donde no disparar, intentando después descifrar la suelta de los perros, y esas primeras carreras que nos aceleran el corazón. Ahora bien, personalmente todo con amigos, no lo entiendo de otra manera, ni me vale de otra forma. Uno es como es y ya tiene sus espacios claros.


Ahora sí, al lío; campo, amigos, perros, caza, etc. Ufff ¡qué gloria!, y lo mejor, así casi cinco meses aún. Disfrútenlo, vívanlo, nos queda mucho pero pasa rápido. Déjense llevar por ese bendito y a la vez maldito embrujo, que sólo tiene ella… La montería.


F. J. López Maraver

Fotos: Autor, M.C. J. y J. Carrasco. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

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