UNA NUEVA ETAPA

Hace casi un año y medio desde la última entrada que se publicó en este blog. Mucho tiempo desde luego, durante tantos meses la idea de cerrar o abandonar definitivamente este rinconcillo campero de la web ha sido más que patente. Cuando nació esta idea lo hizo con vocación fresca, con idea de intentar emular a otros grandes y buenos blogs cinegéticos, y de manera que sirviera de entrenamiento en las letras para quien ha redactado siempre las entradas que aquí se han ido presentando desde abril del año 2009.

La idea ahora es bien distinta, en aquellos momentos se iniciaban los tímidos primeros pasos de la caza en la red, ya no son tan tímidos. Las publicaciones en papel más que languidecer, ahora casi agonizan, y la era de las redes sociales ha atrapado a cientos de miles de cazadores en este país, y a millones por todo el mundo. Durante el tiempo de silencio del blog se ha  procurado analizar esta nueva realidad, y ver como se movía nuestro mundillo cinegético en este nuevo ambiente. Hay aspectos ciertamente positivos y otros que son ciertamente perniciosos en varios ámbitos. Parece que  en España no se ha dado con la tecla exacta para saber informar sobre caza -particularmente hablamos  sobre caza mayor-, y además el rechazo que nuestra actividad produce, se ha hecho más patente si cabe. Es bastante probable que no hayamos sabido presentar nuestra afición en la nueva era de la red de redes.


Hay que analizar el porqué ha sucedido esto, y cuáles pueden ser los factores que han desencadenado la situación descrita. Por una parte el sector de la información cinegética casi nunca ha sido comandado por profesionales de la información, sólo tímidamente aparecían y aparecen algunos profesionales del periodismo dirigiendo o escribiendo en medios de esta temática. No es malo que gente ajena a la profesión escriba sobre temática cinegética, pero si puede llegar a ser problemático. Se generan confusiones y  en ocasiones se produce desinformación. No vamos a decir ahora que los periodistas hayan dado ejemplo en este y otros ámbitos, pero alguien que ha pasado por una facultad donde se licencian periodistas tiene claro aspectos de redacción, estilos, géneros y deontología de la profesión que son FUNDAMENTALES para dedicarse a la labor de informar. Ciertamente la batalla está pérdida en este aspecto, la profesión sufre un intrusismo insultante y cada vez está menos valorada. No negaremos que la primera culpa es de los propios profesionales de la información, pero aún con ello, los hay que seguimos creyendo en la labor periodística y en la relevancia de esta profesión.

Tal y como ha ido organizándose el sistema de medios -no sólo en el ámbito de la temática cinegética- en este país y en todos los del orbe, es difícil escapar a los intereses de los poderosos y de los que manejan el dinero en todos los ámbitos. La información se ha hecho esclava de la publicidad, y por tanto es rehén del dinero. Pues además el ciudadano medio cada vez es más reacio a pagar por información que encuentra de forma gratuita en la red, en la radio o la televisión, y por tanto la información se liga a un medio que se soporta a través de la publicidad. Quizás quepa también reseñar, que muchas veces la información no se hace merecedora de un pago por parte de quien la recibe, pues esta no es de calidad, ni tiene en cuenta al destinatario final de la misma. La propia supervivencia de la profesión periodística se ha ligado irónicamente a su mayor enemigo. Es más que curiosa y preocupante la situación, ya lo advirtió Kapuscinski: “Información es sólo aquello que incomoda a los poderosos, todo lo demás son relaciones públicas” (o publicidad, añade uno mismo).


Visto lo cual, el estado de las cosas en la información de carácter cinegético no iba a ser distinto. Al final las revistas, los canales de televisión, los programas de radio o las webs de caza no se van a dedicar a sacar los colores a quienes les dan de comer o de quienes a cambio de publicidad dan como contraprestación material para la caza, cacerías y/o días de caza. Es algo entendible, no es ni siquiera malo, pero es poco profesional. Cierto es que muchos saben lo que hay detrás de cada medio o de cada persona que se dedica a informar sobre eventos y hechos cinegéticos, pero tampoco es menos cierto que una gran mayoría no conoce la realidad de cómo está montado el sistema, y nadie lo expresa a las claras o lo muestra sin reparos. Se está por tanto ocultando una realidad, y se puede acabar viciando la información.

Por otro lado de un tiempo a esta parte, parece que ciertas personas del mundo cinegético han levantado la voz contra los ataques que sin lugar a duda sufre la caza. Es ciertamente loable, es hasta necesario, pero hay ciertos aspectos que no cuadran. ¿Es sólo el altruismo y el amor a la caza lo que ha llevado a levantar la voz? Existen serias dudas. Además desde las redes sociales, quienes hablan en favor de la caza y en contra de los ecologistas de nuevo cuño y de condición urbanita, no se dan cuenta que su labor puede ser hasta contraproducente… Quien siembra vientos, suele recoger tempestades, y es muy claro que la defensa de la caza que están haciendo algunos medios y algunas personas dista mucho de la mesura y del rigor científico que debe imperar en un aprovechamiento básico del medio como es la caza.


La imparcialidad absoluta no existe, y ni siquiera es bueno que exista, pero el sometimiento a ciertos principios y el rigor en la información deben ser timonel de quien se dedica a informar, pues aún siéndolo, siempre se cometerán errores, y las filias y fobias propias jugarán una y otra vez malas pasadas. Hay por tanto que tener claro el camino, pues aún teniéndolo probablemente nos perdamos, así que imaginemos que puede suceder si salimos a caminar sin destino. La pérdida estará entonces asegurada.

Hecho este particular análisis, este blog ha decidido abrir una NUEVA ETAPA y enfocar las cosas de manera distinta a como se venían haciendo hasta ahora. Va a seguir habiendo una visión personal de todo aquello relacionado con la caza mayor, pero se va a intentar evitar una personalización de esta casa. Sigue escribiendo la misma persona, pero ahora importan sobre todo la información, la interpretación de los hechos y una opinión que por fuerza será personal, pero se hablarán de aspectos mucho más generales, si bien se va a acotar la temática de ENTRE JARAS Y COTOLLES.

Se mantiene el nombre -aunque se pensó en cerrar el lugar y crear uno nuevo bajo otro nombre-, y como dijimos anteriormente se van a reducir los temas a tratar. Sólo la CAZA MAYOR y la realidad del campo que pueda afectarla tendrán aquí espacio. No vamos a hablar de caza chica -a no ser que sea de manera muy general-, ni se va a escribir de toros. Por otra parte nos vamos a centrar en aquello que nos pilla más a mano, que es aquello que ocurre acerca de la caza mayor en España.


Por otra parte es probable que ENTRE JARAS Y COTOLLES se abra a otras vías de comunicación. Se va a establecer un correo electrónico, y aunque aún está por decidir el dónde y el cómo se van a abrir perfiles en redes sociales. Se aceptan sugerencias, que serán atendidas en la medida de lo posible, y como siempre fue norma en esta casa se borrarán comentarios ofensivos, insultantes o aquellos no escritos bajo un perfil claramente identificable.

Comienza por tanto un periodo nuevo -lo hecho hasta ahora aquí está para quien quiera leerlo o consultarlo, pero ya nada tiene que ver con lo que viene-, las guías son el RIGOR y la PROFESIONALIDAD, sobre el camino que marca la estricta deontología del PERIODISMO. Trataremos la CAZA MAYOR como siempre fue, SALVAJE y ESCASA, abordándola eso sí bajo parámetros científicos y razonables, tal y como corresponde a los tiempos en los que vivimos. Están todos invitados, pónganse cómodos: COMENZAMOS.


Madrid, a 9 de febrero de 2016